martes, 24 de enero de 2012
INTERSTICIOS A-SEXUADOS
miércoles, 4 de enero de 2012
LA “MINISTRA” Y LOS STRAUSS
martes, 27 de diciembre de 2011
"NI EL ÑAME ES COMIDA, NI EL VALLENATO ES MÚSICA Y NI EL COSTEÑO ES GENTE"

En un acto de absoluta soberbia, y quizás también en un absoluto despropósito conceptual, peligroso, grosero, e iracundo, un hijo de la más nobles familias, de aquellos que seguramente formaron a su modo la casta, la originaria, sublime y necia sociedad blanca y pura, en lo que hoy se conoce como el “eje cafetero”, los cuales fueron en su momento el motor del labrado, siembra y conservación de la cultura del café, -tuvo- insisto, las groseras palabras a mi modo de ver de decirme que: “Ni el ñame es comida, Ni el Vallenato es Música, Ni el Costeño es Gente”. De este modo queda dicho y entre dicho cuáles son los valores, que nos mueven como pueblo, como cultura y como Estado Social de Derechos. Lo digo porque seguramente a más de uno le parecerá gracioso el apunte, que bien valen la pena ser analizados de forma más o menos coherente. Pues el ñame, así como la papa, el plátano, la yuca, el maíz, la malanga, o el frijol constituyen la base no solo de una región, para el caso Colombiano, sino que encarna el sentimiento por la tierra, y sin lugar a dudas por el origen de nuestra experiencia como Latinoamericanos, es decir, lo que comemos, bailamos y sentimos son el fruto de doscientos años de mestizaje.
De igual modo la música, para el caso del Vallenato, no es solo el repique de un tambor, o el solipsismo de una guacharaca, o el simple sonido de un acordeón, no es de ningún modo un monologo de una cultura atravesada por el sabor y el olor por la vida alegre, vital, eufórica o relajada, sino que en suma somos de algún modo un todo que entrecruza la belleza cultural del blanco, del negro africano, del indio, del Árabe, del europeo, en fin... ser Costeño es una cuestión de reconocimiento por el Otro, somos quizás la región donde todo aquel que respire nuestro propio aire, nuestra nostalgia, nuestro amor por lo lejano y lo cercano será siempre hijo del mar, del río, de la laguna, de la montaña, del indio padre y madre de todo el Continente Americano, nuestras riquezas a parte del ñame, el Vallenato, la yuca, el plátano, el pescado, es que somos y dejamos que el Otro sea en su propósito de ser no importa de que rincón o región del mundo sea, esa es nuestra mayor virtud, quizás cuando Levinas escribió Totalidad e Infinito, no supo que nosotros existíamos, porque a diferencia, del Otro como mi enemigo, nosotros tenemos el valor de decir, que el Otro es mi semejante, y por eso nos gustan las cosas simples como el ñame, el Ron, la hamaca, la casa de bahareque, o el viudo de pescado, es decir, somos y dejamos ser.
Heidegger tardo no se cuánto tiempo tratando de decir, en Ser y Tiempo, un tumulto de cosas, acerca de la otredad, el miedo, el terror, sobre la cuestión del ser ahí, el “Lebenswelt o mundo de la viada” que llaman. Para este personaje, en el lenguaje es donde yace y mora el Ser. Sin embargo hubo uno que de un sólo tajo escribió eso y mucho más, Juancho Polo Valencia en su composición Lucero espiritual, concibe los limites de la mundaneidad en remisión y en propósito del Otro, es decir, a diferencia de Heidegger, Valencia no ve en el Otro mi enemigo, pues, todo Ser y Tiempo es una apología a un racismo que terminó en los campos de concentración Nazi, aunque creo que estoy siendo demasiado generoso al decir, de Heidegger cosas tan importantes cuando quizás sus defensores sepan más que yo al respecto; sin embargo del uso de su lenguaje rebuscado, baste decir, que sirvió para perseguir y reafirmar el espíritu de lo europeo en la nobleza del Ario o blanco legitimo, y en la fealdad de todo aquello que oliera a judío, negro, etc. -tal vez- quizás cabía también por ahí el occidental amerindio; se concentró entonces todo un poder por la eliminación del Otro, ya sea racial, visual, verbal o directamente por el uso de las armas como sino de la puesta en marcha de la xenofobia que terminó en los hornos crematorios o las cámaras de gases, pues una cosa es que los judíos les guste el dinero, y otra muy distinta es, asumir que tienen que ser borrados del mapa, bajo el supuesto de la cuestión religiosa.
Y si el Costeño no es gente, entonces el arroz con coco, así coma la “mazamorra paisa” son simples esperpentos de la razón criolla, y la delicadeza de su cultura son el producto de un imaginario colectivo que nos enseñaron los eruditos de la internet o en la plaza pública cada vez que se festeja un reinado en todo el territorio nacional, así que a mi amigo manizalita, cuyo ojos azules lo acercan un poco más a lo divino que a lo terreno toca dejarlo cerca al Río Badillo, para que escuche un Rumor de Ranchería, y le construya a la mujer de sus sueños una Casa en el Aire, y le dedique una canción en la Ventana Marroncita, donde el jilguero de América le sirva de ruiseñor, y cuando los Tiempos de las cometas le sean propicios a su razón criolla, espero deje de estar como las gallinas echándole flores a las de abajo, pues, ni somos gallos de pelea y tampoco vivimos solo del aguardiente y el tabaco, pues, somos más que eso, somos un mar de sentimiento que todo lo volvemos poesía, es decir, -para que entienda- nos reafirmamos en el Vallenato y nos sentimos orgullosos de nuestro bastimento, del mismo modo no andamos soñando con caviar en plato hondo, pues, gracias a los Dioses Costeños tenemos el huevo de coroncoro, y hemos entendido desde muy niños que las burras son burras y los paisas son paisas, y con todo el respeto eso sí que usted se merece; !ojala¡ Todo fuera ñame y Vallenato.
lunes, 26 de diciembre de 2011
2011, FUKUSHIMA Y LA DIARREA DE LOS “INDIGNADOS”

jueves, 10 de noviembre de 2011
SOBRE NICANOR
Yo sé que las personas que leen este artículo son demasiado listas para creer que me levanté tarde esta mañana, que el bus se demoró una hora en pasar y se descompuso a mitad del camino, que tenía una calamidad doméstica y que mi perro se trago varias veces este artículo. Nada de eso, si no he escrito nada, es porque no se me ha dado la gana, o quitándole el dramatismo hiperbóreo, porque no podía –y no pude- escribir el artículo como quería. ¿por qué tanto misterio? Por Nicanor Parra.
Nicanor Parra es mi amigo, y lo puedo decir por dos razones, porque el ya sabe de mí y yo sé de él. Todo comenzó una noche en que me encontraba escribiendo un texto sobre Whitman (que próximamente publicaré) y al otro lado de la línea se encontraba un amigo, de esos que conocen mi pasión desmedida por el pensamiento de Nica, diciéndome: -Hermano, Parra va a saber de nosotros. No lo creí, y en una explicación barroca, todo tuvo sentido, el antipoeta iba a recibir un papelito firmado con el nombre de ambos en donde se le expresaba nuestro afecto en dos líneas. –A Nicanor le encanta eso. Le dijo una amiga personal del escritor que sería la comisionada para llevar el papel.
Por la emoción anterior, hoy levanto un estatuto sobre Parra: basta de aprovecharnos de la inocencia de este hombre de 9 décadas, basta de sacarle leche a su persona (no a sus escritos), basta de verle como un payaso que siempre tiene algo gracioso que decir –los poetas también ven el mar sin pensar nada sobre el mar- o inteligente que anotar sobre un tema común; que quede en el acta que cada escrito de él es una nueva empanada y no hay molde en tiendas de pastelería ni en fritanguerías; que le gusta la playa y quiere descansar, que ha estudiado juiciosamente y sus chistes nada tienen de prosaicos o de chistes, que le gustan las colegialas y el vino, que nunca recibió un Nobel por culpa de su amante sueca enfurecida; que amaba a Rulfo, que Neruda fue su padrino, que Huidobro lo embriagó y que Garcilaso y Rabelais son lecturas de su preferencia, que sabe hacer un soneto o un madrigal pero no lo anda alardeando, que la poesía venía en muletas y la dejó en silla de ruedas, que toda su ironía es la desnudez del pensamiento, que nunca utilizaría tantos que en un escrito, que es un anciano pródigo que pertenece con orgullo a la tribu, que cree en el lenguaje de ésta, que confundió el ser con el ente, que sólo creando mundos se consuela, que no ha aportado nada a la literatura actual, en cambio sí mucho a la teoría del movimiento y de la mecánica, que cada cosa que se dice de él nada tiene de fundamento sino en la palabra misma de él.
Y aquí nos quedaríamos mucho pero no quiero ser de esos escritores de blog que nos abruman con sus textos larguísimos, basta con reproducir un fragmento de un poema de Andrés Torres (modificado abusivamente por mí) que ilustra cómo me siento con la escritura de Don Nica:
"contesto el teléfono y me suena a Tristian
pero es daniel diciéndome proeta aunque me quiera (decir poeta)
y digo
y ella
y a él le suena a y ella
y también digo y su ella
y a él le suena a y su ella
entonces se calla y nos ponemos a llorar mientras decimos chistes"
miércoles, 9 de noviembre de 2011
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Señor:
Que mis tormentos y mi vital aridez permanezcan junto a mí. Que mis demonios sea lo único que me habite y mi silencio lo que tenga por decir. No me restrinjas la posibilidad de mis propios desencuentros y condena en mí toda esperanza salvo la que me mantiene en pie. Permíteme la tranquilidad del instante desarticulado y la renuncia al acto mismo. Aviva en mí la chispa del desprendimiento y procúrame el don puro del no-hacer. Deja que la noche sea mi lugar y exprópiame del día, de la luz y sus destellos.
Que la soledad jamás me abandone y que mis heridas permanezcan abiertas. Concédeme el deseo de vivir en el hastío despojado de todo itinerario. Sácame de toda ruta, de todo proyecto y de todo por-venir, a no ser que sea alcanzar la frivolidad, ese estremecimiento voraz que procura el mundo. Permíteme cada noche mi propio escrutinio y no admitas que me llegue el alba sin la angustia que produce.
Señor, que me hunda en los confines de la no-ilusión y que el desengaño me atenace al punto de la asfixia. Que tu reflejo jamás penetre mi soledad. No me des fuerza ni animes mis pasos; no me auxilies ni me alejes de las ruinas. Exclúyeme de lo eterno, no necesito más que de lo efímero y execrable para debatirme con mis entrañas, para frecuentarme de cuando en cuando. Que mi estadía oscile entre la morona y el desgarro.
Que la fuerza del desposeído no me abandone. Que mi motivo para existir sea el mismo para dejar de ser: ninguno. Aleja de mí la tentación de cura y que mis ojos jamás se nublen. Que la pesadez del mundo y de mi propia existencia me sigan carcomiendo.
Amado Señor, que mi renuncia, abandono e inanidad sólo afecten a mí mismo, que mi desesperanza y podredumbre no alcance a los demás. Asegúrame el arte de fingir, de actuar, de la risa y el gesto amable (como hasta ahora), nadie más, aparte de mí tiene que soportar mi dolor. Pero no me dejes, Señor, sin mi sustento vital, porque si algo soy ha sido gracias a mis taras. Amén.


