viernes, 31 de diciembre de 2010

ODA AL CABALLO TRAICIONERO


Caballo, caballo traicionero
certero golpe, severo
le diste en la rodilla
a un ex mandatario montañero,
que pasará todo enero,
curándose a demás de su orgullo
el cruel atentado tuyo.
Tal vez te echó el tinto encima
y tú le pateaste, sin lástima
como la que él no tenía
y por eso disputas mantenía
con aquel que no pensara
que con la guerra bastara
dizque para conseguir la paz.
Por eso no fue capaz
de construir nación
y sí destruir a la oposición.
Tú, caballo relinchante
mírame o explícame
que te hizo él
acaso te envió Coronel
o quizás Valencia Copete
o aquel que se entromete
en acabar sin propiedad
su lema de seguridad.
Caballo desparpajado, caballo cizañero
caballo sinuoso traicionero,
que no te saquen de taco,
o te aíslen como a paraco.
Por atentar contra la figura
del hombre que con finura
en su twitter y con dulzura
lanza improperios resentidos
a todos aquellos que unidos
protestamos por agro ingreso seguro
el cual dejó al campo sin futuro
lleno de ruinas y pobreza
con campesinos llenos de tristeza.
Caballo terco y demente
equino brioso e irreverente
que cascó al presidente
de una era ardiente
de un gobierno autoritario
que de modo arbitrario
premiaba a los contratistas
por tan sólo ser uribistas,
en la gran repartija
de contratos que en valijas
desbordaban las arcas de unos pocos
que nos sacan hasta los mocos
por ganarse y con palanca,
tal vez un terreno en zona franca.
Caballo, –que te digo– caballito
de lomo alto, caballo bonito.
Actúas como magistrado
que al sentirse chuzado,
brioso y altanero
pateó al montañero
y no eligió su terna
en una guerra fraterna,
de justicia y ejecutivo
lo cual fue el caldo de cultivo
de un desorden tal
que atento la moral.
Que tengas suerte mi caballo,
que no te den el fallo
de volverte salchichón,
pues la orden es darle chicharrón
a todo aquel que atente
contra la brillante mente
de aquel que como Mesías,
regaló nuestras vías
dejando todo derrumbado
con un plan fracasado
y un ministro que ha rezado
y su pecado no ha lavado.
Gracias caballo traicionero
te digo que te quiero
que te llevaría a Argentina
o a Italia, a conocer la Cicciolina,
que vería provocada y tierna
el bulto de tu entrepierna.
Finalmente pido al cielo y si la suerte no falla
que algún día la corte de la Haya
lastime más que la rodilla
de alguien que como ladilla
nos hizo dar más piquiña
que el fenómeno de la niña.

jueves, 30 de diciembre de 2010

EL DECIR DE JUANCHO POLO VALENCIA



Sujeto, Objeto y Lugar

Hace ya mucho tiempo el maestro Juancho Polo Valencia escribió una canción titulada Lucero Espiritual. Haciendo uso de esa letra quiero decir lo siguiente:

Si bien el lugar está conectado con el espacio, y los objetos que yacen en torno al mundo de los entes “se vitalizan –por sí mismos- yendo de un extremo a otro”, el hombre es entonces en términos de un ritual: el objeto de adoración que permite que la imagen y las sombras que se forman a partir de la experiencia sagrada de lo casi imposible de ratificar (estarse vivo), no se interprete como algo errático, sino casual; devolviendo todo a un punto de partida. Por su parte el aquello que sobre sale de la oscuridad, y al irse despabilando se va hacía el fenómeno en cuestión, es decir, el objeto de cuyo lugar se consagra al vértigo expelido por la transformación de la realidad gracias a la actualidad humana, nos recuerdan (entonces) la finitud o la mortalidad, así el ejercicio que permite el canto, la voz, el impulso de lo vital del ente, un sobrecogerse al estado de cosas que el hombre no domina, la perdida o la ausencia del otro, resultado de una transgresión en sí, se constituye como signo o símbolo, dice el maestro:
Lucero espiritual
Lucero, lucero
Lucero espiritual
Eres más alto que el hombre
Yo no sé dónde se esconde
En este mundo historial
La vuelta al objeto no en tanto que cosa, sino en función de lo que está más allá de los sentidos, o sea, lo exponencial del hombre que se halla vencido, derrotado, desgarrado, y por fuera del imaginario colectivo lo abocan a clamar por su repertorio; tal inserción lo transporta a su geografía, donde el mundo artificial sólo es un punto de referencia, sin embargo no se constituye en el hacer del hombre, sino que busca un mejor vivir atento a los requerimientos del estomago y de la naturaleza, y aun así y por el contrario la vegetación o el horizonte rural deja a este sujeto en una posición indeterminada para acallar el dolor o la fuerza que le impone el olvido.
El hombre rural, el hombre Caribe, el hombre estacional, descubre en el verso la fragilidad de la vida en presencia de la muerte, lo cual no quiere decir que exista una marcada tendencia hacia la ensoñación como elemento desacomodador del mito de la vida en el paraíso, puesto que el objeto –en este caso la finitud humana- se colige en perfecta armonía con la anatomía del dios invisible que produce el verbo como una repuesta a la necesidad de que exista el sujeto como referente histórico y mortal. Por consiguiente el canto de Juancho Polo Valencia, -quien ha sido privilegiado al no asistir a ningún centro académico-, lo hace conocer por voluntad propia origen y fin de lo incierto gracias al poder del pensamiento humano, desprovisto desde luego de todo rigor conceptual y corpóreo, borrando por completo el cenit de toda concepción divina de la naturaleza, incluso de la físis de las ciencias exactas terrenas o fuera de ella si las hubiere:
Yo pensando en esa estrella
Tiene figuras de un globo
Yo te quiero a mi acomodo
En mi tierra y fuera de ella
La música desplaza el peso de todo objeto, la poesía por su parte destierra el constreñimiento de la estructura humana a todo lugar que posea al menos en términos de creación a la inviolabilidad del alma humana. De este modo el fuego de los dioses se extingue en la entrada del universo que el juglar en-cripta en su seno de barro. Es decir, que la suficiencia que trata de darnos el mundo artificial de los entes fabricados agonizan por si mismo antes de atravesar el umbral de tal universo nuclear que el poeta posee. Más allá de esta posibilidad ni la vida, ni la muerte, ni el sujeto-objeto-lugar son capaces de equilibrar, porque tanto el pasado, el presente y el futuro son meros aforismos conceptuales que la mente inocula para domesticar las acciones humanas y zaherir a los dioses:
Pero yo no se donde se esconde
En este mundo historial
Estrella del universo estrellita
Dame razón de Emilita...Ay hombe
Me le llevas estos versos
Cuando la encuentres sólita…
El terreno de la angustia no es por supuesto el tema de este texto, pero si vale recordar que la negación de la vida como principio de inmortalidad deja al poeta en manos de la soledad que lo destroza y lo convierte en eco de sus lamentos. La estrategia de Juancho Polo, -si es que tal cosa existe en él- consiste en nombrar como lo han hecho todo tipo de sujetos ilustrados sin importar el orden tales como: Parmenides, Anaximandro, Heráclito, Plotino, Espinoza, Leibniz y quizás un poco Heidegger, la naturaleza de las cosas, el Qi que llaman algunas corrientes de pensamiento oriental, o como lo denominan los Kogui o Kaggabba la “aluna” fuerza que domina el orden de las ideas y rige el fuego de la naturaleza, es a mi modo de ver y de entender el decir del poeta Valencia. Para Juancho Polo el pulso de las cosas son innombrables a pesar de estar por fuera de la cosmogonía filosófica occidental, pues, este juglar de andar descalzo y montado en su burro no pretende esculcar en su conciencia aquello que no existe:
…Y yo pensando en esa estrella
Tiene figuras de un globo
Yo siempre soy Juancho Polo
En mi tierra y fuera de ella…
Por consiguiente el terreno que escoge el maestro para trazar su canto es el de la sentencia escueta, cerrada y nombrada a partir de sus improntas personales y pensadas con el caer de la tarde o el alba que brota de los aleteos de los pájaros silvestres aún in-nombrados por la ciencia de su pueblo natal Concordia Magdalena y por allá en el cerro de San Antonio un 18 de septiembre de 1918 nació el poeta de la errancia y la vagabundearía en concordancia tal vez también con el ciclo que tienen algunas estrellas en el cielo. El canto contrasta aquí y allá con la lejanía, a la vez que lo cercano lo envuelve todo en todas partes y por todos los lugares. Aunque el mar y la lluvia fuente de toda simplicidad biológica lo transformen en un animal de extraña presencia que se concibe así mismo como distinto, no le impiden tratar por todos lo medios con el sueño y la ausencia de su amada, o en mirar frente a frente al dios de los desencuentros como si este fuese un objeto inanimado y sin ningún valor aparente.

“Yo soy Juancho Polo Valencia en mi tierra y fuera de ella”, lo anterior alimenta el verbo de la presencia del hombre sobre la tierra. Y yendo más allá de sus lamentos convierte la estructura de la voz en lo que Derrida expone en “La palabra soplada”, devolviendo al ser humano al teatro de la vida en un sin sentido que fuerza al objeto de las cosas a que se manifiesten aunque se sepa de antemano que estamos henchidos de realidad al modo de Xavier Zubiri. Tanto Derrida como Zubiri son piezas fundamentales de la fenomenología y desde este horizonte el maestro Valencia también a su modo y por la misma época tal vez se fuerza a decir lo que el alma nuclear del poeta esconde como sinónimo de su lejanía con el dios invisible de la palabra y la carne que lo cristaliza en pieza de barro trascendente. Este darme razón de la vida fluctúa como la agonía del ave que cae prisionera de la red que la atrapa o de la lanza que la atraviesa:
Pero yo no se donde se esconde
En este mundo historial
Si existe una pena esta no consiste en un arquetipo de la razón o de la facultad humana de reír o de llorar, sino que consiste en el sentido que tiene el objeto de la muerte cuando la fantasmagoría de las religiones esconden el cadáver de la vida para que la ciencia, -artificio de los vencedores-, pueblen el alma del mundo, no como voluntad y representación al estilo de Schopenhauer, sino que se manifiesta como un hecho vital de la carne que se descompone una vez ha partido el alma que la envolvía. Así música y poesía cobran sentido toda vez que el hombre es un ser de extrañamiento continuo, cotidiano, pero sobre todas las cosas errante y moribundo, alejado de todo espacio, lugar, y sin ningún objeto que lo atraviese como fundamento de la presencia de un dios salvador o benefactor de los menos favorecidos, puesto que no existe ningún código o clavícula que lo libre de la necedad de estar vivo y muerto a la vez. De este modo Juancho Polo Valencia equipara el claro oscuro de la vida y la muerte como una categoría más poética que filosófica, y más humana que extra-terrena.

En homenaje al cantor vallenato, a su gente y a su tierra, Diciembre 30 de 2010.

viernes, 24 de diciembre de 2010

PROPÓSITOS PARA EL 2011


El año llega a su final, es momento en el que muchos empezamos a recapitular acerca de los asuntos que aún quedaron pendientes y que esperamos solucionar con el cambio de año. Por mi parte y haciendo un concienzudo análisis de todo lo vivido en el 2010, tengo que decir con gran pesar que el 2011 es un año en el que tengo mucho por mejorar.

Como primera medida espero reconciliarme con la figura del presidente Santos, trataré de no cambiar de canal cada vez que lo veo en televisión o de mostrarle una fotografía suya a mi hija cuando no se quiere tomar la sopa. Era tal mi grado de paranoia con nuestro primer mandatario que hasta llegaba a cambiar de canal cuando salía el comercial del muñeco Nenuco.

Además es menester de todo buen ciudadano empezar a analizar a todos los candidatos por los que votaremos en octubre, pues es nuestra responsabilidad elegir buenos gobernantes. Por mi parte debo analizar las hojas de vida de candidatos como Enrique Peñalosa, que en una futura alcaldía suya no ganarían sólo los contratistas, también las cementeras y Colsubsidio. Los que no ven la alcaldía de Enriquito con muy buenos ojos serian los socios del Country Club, pues ellos no estarían dispuestos a ceder gran parte de su campo de golf, para la continuación de la carrera quince, y pensándolo bien –eso sería un mínimo cambio–, pues pasaríamos del golf a las golfas, que después de las diez de la noche pululan por la quince.

Por otra parte, me da miedo que si los Bogotanos le decimos sí a la candidatura de William Vinasco de pronto perdamos, -pues como en su programa de radio el que dice sí pierde-. O que tal David Luna, por mi parte yo no votaría por él, ya que los problemas que afectan la ciudad son cosas teóricas para él, pues no sabe que es un trancón en un bus lleno en la décima, con el temor a flor de piel cada vez que abren la puerta de atrás sin saber si quien se sube es un vendedor ambulante o una banda de atracadores, o un transbordo para ir al Lucero Alto en San Vicente, o estar en la sala de urgencias en el hospital de Meissen o del Tunal, un alcalde que ve los problemas de la ciudad desde lo que le cuentan sus asesores no es un alcalde conveniente. Pienso que a Bogotá le hace falta nombrar un alcalde que de verdad sienta los problemas de la ciudad en carne propia, y que no solamente lo afecte un atasco en la autopista norte o en la 26 cuando va para el aeropuerto. Los problemas de la ciudad son mucho más que eso. Por eso pienso que debemos nombrar a una persona del pueblo, bueno en realidad estoy pensando que debería ser yo el próximo alcalde, pero no creo que la gente nombre dos inútiles de seguido –¿o sí?–.

El próximo año además espero reconciliarme con Antanas Mockus, prometo sinceramente y de corazón ponerme a estudiar un curso de alemán con Jürgen Habermas, pues si logro entenderle a Habermas en alemán, les garantizo que le podré entender los discursos a Mockus.

Pero ahí no terminarían mis propósitos, prometo que me pondré a ver las producciones de RCN, para poder hablar con propiedad de la historia de nuestro país con el colombiano promedio y hacer parte del gran homenaje que le hacen a los colombianos por los doscientos años de la patria boba, –digo de nuestra independencia–, además como están preparando la vida de Bolívar, otra superproducción apegada a la verdad, que será protagonizada por Jaider Villa, y que contará las historias íntimas del libertador en el lecho de sus amantes, lugar en donde según los libretistas Bolívar de verdad ganaba batallas.

Además espero ayudar a que muchos colombianos alcancen la paz, es por eso que en el 2011 organizaré excursiones a Bolivia y cotejos de futboleros con Evo Morales, para que sepan que tan duro pega la izquierda de América Latina.

Al ex presidente Uribe, dejaré de llamarlo facho o montañero, es más dejaré de mencionarlo por su bien y por el bien del país, pues lo malo es mejor ni nombrarlo.

Profundizaré mi lectura de Wikileaks ya que sus informaciones nos abren los ojos, ejemplos son sus dos últimas revelaciones que dicen así: “Niños y niñas del mundo, Papa Noel y el niño Dios, no existen, sus regalos se los compran sus padres” o “Samuel Moreno pide una comisión para que lo investiguen, es del 20%”.

Son tantos propósitos para el 2011, que no acabaría de enumerarlos todos, cerrar ciclos es una tarea ardua pero satisfactoria, sobre todo para los funcionarios que firmaran contratos millonarios de última hora el próximo 31 de diciembre.

El destino no cambia por tirar papas debajo de la cama, usar ropa interior amarilla, leer pocillos con restos de chocolate o tirar copas de champaña de para atrás. El destino se cambia con decisión más que con contemplación. No nos dejemos timar por magos o brujos que nos venden pócimas para adquirir buenas energías. La buena energía que podemos conseguir es la solar, –no contamina–. Pero bueno, espero que todos ustedes cumplan sus propósitos para el año venidero, que yo trataré de cumplir los míos. Que tengan unas felices fiestas, que el otro año les aumente la prosperidad y el amor, y no solo el costo de los servicios públicos.

Porque el 2011 debe ser el año que nos traiga reflexión, unidad y una mentalidad más crítica, y que cambiemos muchas cosas de nosotros, no solamente los almanaques.

sábado, 27 de noviembre de 2010

LAS QUIMERAS DEL PENSAR I



Qué culpa tiene la estaca si el sapo brinca y se ensarta…


Para el siguiente ejercicio pintoresco haremos una serie de tres ensayitos cortos, en los cuales propondremos una especie de colcha recocida del pragmatismo en James William, Wittgenstein y Karl R. Popper. Aunque con Wittgenstein “jugaremos” un poco más con sus tentativas pesimistas acerca del lenguaje, de ahí el nombre de esta serie de ensayos.
I
Qué culpa tiene la estaca si el sapo brinca y se ensarta, es una especie de alegoría Kantiana de la especificidad moral del sujeto ilustrado que busca de forma recurrente el ejercicio “idealesco” de un fin que no sólo justifique los medios de la historia política, social y religiosa del mundo, sino que abarque por completo el universo perdido de la razón, el cual se haya en manos de la ciencia económica y por demás utilitaristas de la globalización y del cambio climático tema por demás notorio en la actualidad. Recordemos que a comienzos del XX, se debatían temas relacionados con la crisis de la racionalidad, la psicología, la historia, etc. Mientras que las ciencias exactas gozaban de cierta capacidad de respuesta al desarrollo o la idea de progreso asociado con bienestar y calidad de vida, hoy cien años después seguimos en las mismas, dele que dele a la rueca de la historia y nada que aflora en nuevos harapos al menos en una solución práctica de la insociabilidad del ser y la cosa humana bajo una especificidad neo-practica y jurídica a la vez que los cimientos de la comunicación socavan el imaginario liberal de la democracia y la inclusión.
El temerario William james más que un filósofo pragmático es un originario aventurero ingles que surcó las aguas de la “empiria” y la “racionalidad”, (1842-1910), cortando por así decir con los nibelungos dogmas de la filosofía alemana, un ejercicio de la apofántica tarea de crear un sistema capaz de pluralizar los deseos y los portentos de la modernidad en occidente: Estados Unidos y Europa, para ser más exacto. Por tanto este marinero frentón y barbudo, acometió un tratado que buscaba resarcir el viejo estadio de la meta-razón, (El pragmatismo) por un nuevo culebrón como decimos en Colombia: el de la pluralidad de lo racial y lo político. Tal hecho lo colocó a la base de la crítica anglosajona y continental, por sus mezclas afrodisiacas de la praxis y el valor de las acciones humanas, un desafuero completo, pues el mundo giraba y giraba en torno a las ruinas conceptuales de Dios, y Dios hecho carne, se complacía en recrear una especie de doctrina democrática de la razón instrumental, dando pasos de animal grande y descomunal, convertido con el tiempo en el totalitarismo de las democracias en occidente, mientras el buen loco de Nietzsche celebraba bajo tierra con los gusanos de la decadencia humana. Más de un siglo de todo aquel revelar la identificación de las estructuras del poder cerebral de la doctrina del centro contra la periferia, nos tienen aquí escribiendo sobre pendejadas más históricas-decadentes que filosóficas.
Pero antes de abordar el tema de mi interés, quiero mencionar el pasaje de la página 75 de Pragmatismo, (Alianza Editorial, 2000), del señor James, “Startt der lebendingen Natur –decimos- da Gott die Menschen schuf hinein”, o “Da Gott die Menschen schuf hinein,/Umgibt in rauch und Moder nur/ Dich Tiergeripp und Totenbein”: <(En vez de la naturaleza viva/que infundió Dios al hombre al producirlo/ te rodean tan sólo el humo, el moho/ muertos caparazones y esqueletos)>. De tal premisa de la irreligiosidad de la naturaleza humana, plantea el autor, y desde entonces, -creo- las guerras han construido alrededor de la vacua humanidad el horizonte del pensar, el reino vivo de la razón que arrasa al otro, lo deforma, lo lleva a cámara de gases, y lo traspasa con la lanza de la hegemonía militar, para luego sí, reescribir el horizonte de lo humano en Carta a los que han quedado ensordecido con el tronar de los cañones.
Colindado con lo anterior el misionero James, trata de esquilar la santa oveja que le dará el nuncio apostólico-pragmático de la esperanza en una forma de abordar el resquebrajamiento de la inutilidad propia de la raza humana, la cual trata de comprender el mundo sólo a partir de premisas previas de cierto positivismo lógico en la economía, a esto diría Jaspers años después sino no usamos “la razonabilidad de la razón” el riesgo inminente de un colapso nuclear esta por llegar, es decir, en que la fuerza humana de la producción mecánica, estaba por aquel entonces (1906) en su punto emancipador de la libertad y la prosperidad, mientras hoy cien años después, estamos en el conflicto de qué hacemos con tanto industrialismo y desarrollismo, cuando el agua se agota, y el oxigeno es apenas un portento de lo que nos aguarda, y caemos hoy día en la suprema esperanza de tratados como el de Kioto: ¡Pero qué mejunje tan nebuloso, qué cosa tan entumecida, tan atada, qué artificialidad oprimente, qué excrecencia académica tan mohosa, que sueño enfermizo! ¡Fuera con ella! ¡Fuera con todas ellas! ¡De ninguna forma! ¡No, de ninguna! (james, 2000:75).
Dentro de la lógica quizás recurrente de William James, cuando este pretende postular un proceso distinto de unilateridad en la forma como el hombre entabla sus mundos frente a la realidad, es lo que me interesa abordar aquí y ahora: o sea, cómo abarcar desde el mismo hemisferio de la ciencias positivas un escenario distinto al planteado por lo “seudo-religioso” (trabajemos todos en la obra de Dios, pues ahora el mundo es la ciudad de Dios, y el capitalismo el anti-Cristo, que nos consume la medula del meta-relato del amor al otro), toda esta mezcla de verdad constituye el foco de apertura hacia las vertientes académicas que forjan el nuevo “futuro” endiosado de la tecnología y la nano-ciencia, las tristes redes poéticas de Pablo Neruda, son solo artificios frente a un mundo cada vez más globalizado y triste.
Por consiguiente el escenario es el siguiente: a mediados del siglo XIX Karl Marx en medio de su arsenal de ideas, dijo lo siguiente: “Todo lo sólido se desvanece en el aire” y poco después, Ernest Heinrich Haeckel (1824-1919), basándose en Bonn, Emil Strauss 1899, sirven a James William para jugar un poco con: “Pensemos, por ejemplo, en la rudeza, al estilo de las Montañas Rocosas, de un Haeckel, con su monismo materialista, su dios-éter y sus bromas sobre Dios como –vertebrado gaseoso-“ (James,2000:63). Podríamos sustraer entonces lo siguiente, “si todo lo solido se desvanece” y si “Dios es un vertebrado gaseoso”, la historia de la humanidad ha girado en torno a la idea de fundamentar desde el principio de los tiempos un sistema mediante el cual subrepticiamente logremos una perfecta balanza que equipare tanto a pobres como a ricos, sacando de ello una política de gobierno mundial que cree consensos donde los disensos fluctúan entre la materialidad y la justeza, es decir, en la creación de un mundo artificial donde los principios religiosos de cada pueblo contenga un mínimo de acción sustentada en la capacidad operativa de los sistemas democráticos de los países o estados desarrollados aparentemente para tal fin. Lo cual no es otra cosa que la periferia sigue siendo la base de la gran pirámide de la estructura global del bienestar común cuya estrella brilla en los campos y ciudades mejor acomodadas en el mundo de las mercancías (incluida las tecnologías), las diversiones y los servicios públicos.
Pero, “si todo lo solido se desvanece y Dios es un vertebrado gaseoso”, el mundo latino- americano no escapa con facilidad a tal principio de la universalidad lógica de la riqueza de las naciones, es por ello, que en Colombia y casi todos los países inmersos en lo que queda de selva y monte, de hecho en el sur y el centro del continente, se están viendo expuestos a una nueva lógica del pragmatismo preclaro de la industrialización, y la Trans-Colonización de sus RECURSOS NATURALES, pues, la COMPRA Y VENTA DE OXIGENO se ha vuelto en estos países el pan de cada día, países como Japón, Canadá, Rusia, EEUU, Inglaterra, Holanda y muchos más, los cuales tiene gran calado a nivel internacional en la producción de contaminantes, y basados en el protocolo de Kioto (menos Usa, pero eso da igual), están comprando a bastas zonas principalmente de resguardos indígenas el oxigeno que “producen” dichos resguardos y parques naturales, les compran el oxigeno con la condición de que no sean tocados por procesos productivos de ninguna clase, y de ese modo las selvas nuestras se convierten en los grandes generadores de oxigeno mientras ellos continúan produciendo todo tipo de desarrollo industrial, pues, la consigna es que sigan en su estado de atraso y salvando al mundo, cuidando la maquina natural de la producción de oxigeno para que sus economías continúen su insaciable voracidad productiva.
De tal modo que durante más de sesenta años las guerrillas colombianas se volvieron sin saberlo en las salvaguardas, de la gigante industria más impresionante que existe en el mundo mientras su defensa campesina languideció gracias al evangelio del protestantismo norteamericano, pues, nuestras selvas y ríos son las fuentes primarias de la conservación de la vida en el planeta, de quienes precisamente le hacen el mayor daño colosal que existe en la actualidad, contra todo pronostico, dichas guerrillas y nuestro pueblos indígenas han cuidado el tesoro de la humanidad el vital “vertebrado gaseoso” (el árbol de la vida) el oxigeno, porque “todo lo solido del desarrollismo industrial, se está desvaneciendo”, ¡vaya paradoja esta!, quién lo iba a imaginar, ahora somos los dueños de las reservas de agua y oxigeno del planeta, desde Centro América hasta la Patagonia, nuestros bosques son el Cristo encarnado que salvarán al mundo de todos sus pecados capitalistas o anticristianos, toda una mezcla extraña, llena de sortilegios y de fortuitas cavilaciones que filósofos y poetas han anunciado sin ruborizarse, de este modo la lengua del demonio se pasea por el continente tratando de seducir a los dueños del paraíso para que coman el fruto prohibido que no es otra cosa que el dinero y el capital: vendiendo sus bastos territorios por unas migajas, y para que los que aún quedan después de quinientos años de explotación se pierdan en el laberinto de la corrupción y los impuestos, pues, finalmente serán expulsados, otrora, lo hiciera el gran Dios con los adánicos aspersores de gran parte de la raza humana.
Pues, qué culpa tendrá el sapo si se ensarta, a mi modo de entender casi todo o nada, lo anterior obedece a lo siguiente: por años hemos enfrentado un conflicto de intereses morales, políticos, raciales, educativos, económicos y sociales, a comienzos del siglo XX la filosofía, la lógica y el “pensar” estaban en una rechinar de espadas, hoy el rechinar ya no tiene nada que ver con corrientes de pensamiento o de equilibrios existenciales en defendernos de algo o de alguien, hoy sólo queda el respirar lo que sea antes de morir momificado, las escuelas de pensamientos, -si es que las hay- se dedican a formular recetas anticuadas para los apetitosos señores dueños de la humanidad, banqueros que parecen astronautas libres de las congojas humanas, libre pensadores de calcomanías a lo “Mickey Mouse”, o idiotas que dudan del salvajismo humano, los cuales propenden por una lógica tan perversa como pragmática al decir que nuestra miseria es producto de las desigualdad entre la periferia y el centro, cuando lo que realmente opera es la voracidad que entraña la desaparición del otro como una solución práctica a la desigualdad hemisférica, es decir, nos quieren mostrar un mundo maravilloso, cuando en realidad el Dios gaseoso ha corrompido las bases de cualquier cosa llamada humanidad, pues desde la Lógica de Occam, lo concreto y lo abstracto se devoran así mismas…

LAS QUIMERAS DEL PENSAR II



Devolvamos el “chicula” a quienes lo trajeron
II
Cuando se revisa la escritura de ciertos analíticos, teniendo como punto de partida la soledad, o mejor aun la estructuración de todo aquello que se considera el origen del lenguaje, y la forma correcta como el mundo de esa telaraña ilógica (me refiero al signo o al símbolo) todo ello se imbrica en el órganon de la filosofía, se abre entonces un interrogante del todo o nada, quizás también la parte por el todo. De allí que y si el “Sapo brinca y se ensarta”, no tendrá ninguna posibilidad frente al paredón de fusilamiento que el señor Wiggestein desde su Tractatus lógico-philosophicus, escrito por la allá en medio de una o de las dos guerras, seguramente le propiciaría una muerte por ajusticiamiento. La cuestión pasa por el ojo de la experiencia y nos retrotrae al inicio de una de las teóricos que por su manera de razonar no tiene nada de singular, a menos que pretendamos desconocer a los iniciadores de tales disyuntivas de la razón, y ¿cómo se construye el lenguaje?, me dirá un sapo de ojos vivarachos: reduciendo a Husserl a su más mínima expresión. Pero desde luego mi intención no es acallar el latido de un muerto o el gorgotear de un pájaro dentro el vientre de una muñeca de cristal:- ni más faltaba-.
En las cosas del hablar de mi abuela, “sabia por demás”, la recuerdo en sus trabalenguas que propiciaba con las vecinas del barrio, por ejemplo ante la negativa de una de repuesta lógica por un altercado en común, producto del estrago hecho por uno de los marranos que escapaban rompiendo el cercado de las casuchas del vecindario, se increpaban en alegatos dignos del más legendario arquetipo del lenguaje así: “Vecina como se llama la perra, -arrecuchicuando- ¡vaya nombre!, y el apellido cuál es, -lo estás haciendo y lo estás negando- y el padre cómo se llama –voy a vete“; ahora vista las cosas con el pasar de los años, no podría darle un mejor atavío a tales jerigonzas. Para Ludwig de lo que: “no se sabe es mejor no hablar”, sin embargo, todos estaríamos sujetos por el peso de dicha elucubración a un estado de mutismo total donde el graznar de los cuervos sería de por sí, el mejor sustituto a la falta de una lógica capaz de hacer de la sociedad un mejor lugar para vivir. Pero quizás Ludwig olvidó, que al caer el sol los ojos de los perros brillan en la oscuridad y los zumbidos de las moscas se hacen menos notorios cuando la carne podrida ha dejado de palpitar por los vapores del medio día.
De todos modos el juego del lenguaje no es una cosa que tenga nada de oscuro, o que sea el principio de una nueva lógica siniestra o arrancada de los pelos de la momia del saber analítico, pero para el filósofo del Tractatus es según su lógica adversa una cuestión que sólo un dios horripilante es capaz de contener, pero para ello podría responder los siguiente: “patilla sin corazón joyo liso sin tropezón”; el puro decir se trasluce en una espesa niebla que esconde la tautología de la razón a caballo, o el merequetengue de la cosa a priori de un chiste contado en pleno entierro de un imperio venido a menos. La cosa de la analítica Wiggesteniana, en la lectura que uno hace de sus escuálidas prescripciones de la naturaleza del lenguaje, y más propiamente de la lógica matemática en su desarrollo a partir de ciertos principios fundamentados en razón de la leyes de la naturaleza, no tienen nada de melcochoso, puesto que la tarea del filósofo es enterrarse agujas en las uñas para luego salir gritando: ¡Estoy vivo! ¡Estoy vivo!, y yo que puede hacer dirá la rana haciendo gu-gu-gu bajo del agua. En el tablero de las escuelas se escriben a diario recetas y formulas de cómo el razonar humano construye sus laberintos idiomáticos y el cómo deben utilizarlos: es cosa de cada quien.
Pero no nos desviemos del tema central, la lógica “proposicional” o propositiva del maestro Wiggescinto, quien en sus arañazos de que si p es q, entonces q moriría de un derrame pre-descriptivo de la naturaleza propositiva de la cosa que se formula, pues cuando se come culantro en vez de cilantro, y el enfermo de diarrea termina internado en un hospital público y muere de puro escepticismo al dudar de la capacidad de curar de la ciencia medica formal, es cosa que los parientes no entienden, pues han caído en manos de la otra ciencia tan antigua como el modo de andar a pie, me refiero a la lógica trascendental, el asunto se vuelve confuso, si se tiene en cuenta que el culantro y el cilantro ambas son hierbas aromáticas que sirven para hacerse con un buen guisado de Ñeque o Guartinaja; allí le hallo la “razón” al profesor Ludwig, no porque sea él un genio de las jerigonzas pre-concebidas para mamarle gallo a los ingleses como Russell, o seducir al neo-anciano de Frege en asuntos de “ lógicas”, quien se esforzó para que sus eructos narcotizaran a los marranos de occidente, -ni más faltaba-. Me ajusto más bien a los relicarios de versos de los cancioneros de vallenatos, y dejo más bien que: La creciente del cesar, nos hable como se hacia antes:


esta lloviendo en la nevada arriba e'valledupar apuesto que el rio cesar crece por la madrugada, olle no le tengas miedo a la creciente del cesar que yo lo voy a crusar es por el puente de salguero y si el rio se lleva el puente busco otro modo de verte porque pa'l cariño mio nada importa un rio crecido; yo vi a dioses al caer en su corriente a un ahogao y era un hombre que iva a ver a su novia al otro lado como el otro iva bollao el doctor valle exclamo escalona ique se ahogo por andar de enamorao y solo un hombre atrevió se tira al cesar crecio cuando ese hombre se a tirao ya no estaba enamorao”
Ahora bien una vez cruzado el puente de´l salguero, o sea el puente que permite que p o q, se entrecrucen al modo de una yegua y un burro que da como resultado una mula, es decir, si p es la yegua y q es el burro, surge una cosa casi siempre estéril, hablando propositivamente, es decir, las mulas no engendran, porque son estériles, pero aquí es donde “tuerce la puerca el rabo” ahí el problema de esta demanda, puesto que se han dado casos que una mula ha parido y no se ha muerto la cría, o sea que dicha premisa de que -todas las mulas son estériles- queda de pa´ arriba, algunos dirán, que ahí no hay nada, puesto que se necesita de un establo para poder saber si lo que digo es falso o verdadero, o sea que las mulas son estériles, por consiguiente, ( eso se lo dejo a los políticos que crían caballos, y gobiernan como arrieros de mulas) un músico dirá al respecto: “Pero hay paloma que no hay gavilán que a ti te coma, que no hay gavilán”. Será que no hay espacio para una lógica más allá de los supuestos de la razón y las leyes expeditas de la física o la analítica, o será más bien al contrario que lo que Wiggestein, quería decir, en su confusa torre de babel era: “Ayyy primo Nando.. Quiero amanecer, ay con la manta en el hombro, Quiero amanecer con mis amigos parrandeando, Quiero amanecer... bailando... Quiero amanecer... cantando...”

Lo que digo no aporta mucho a la confusión de lenguas que vive el aborto de la filosofía en Colombia, y sus alrededores, pues, si Hegel se atrevió a decir, “eh ahí la razón a caballo”, lo cual significa todo un despropósito del más ilustrado de la misma razón. Cuyo lema aún hoy sigue siendo el núcleo que vigoriza nuestra naturaleza racional. “Toca” buscar en una nueva lógica como dice el maestro Dussel los cimientos del origen próximo del hombre andino, ahora está en saber hasta qué punto, la lógica hegeliana o las lógicas del mundo europeo, se comparan con las lógicas de los pueblos amerindios es cosa que no tiene un asidero seguro, lo que si creo que existe es un vertedero de basura intelectual que supura la irracionalidad de atrapar con guantes de seda un puerco espín que corre desnudo por los salones de clases, arañando a todo el que trate de cogerlo sin estar preparado con unas buenas tenazas de conceptos básicos y elementales desde nuestra lengua ancestral, por ejemplo.

Para la cultura Guahiba (Llanos Orientales en Colombia) desde la aurora o la llegada del “vavai pepatsijava pelivaisi” quienes trajeron al igual que lo llevaron a los pueblos bantúes del África, el elemento con el cual nos asesinamos a nosotros mismos el “chicula”, nuestra racionalidad está sumergida en un “cotumare” que para el costeño no era otra cosa que la “catanga” donde estamos encerrados al modo de un genio metido de pies y manos en un “calambuco”, hecho del fruto del totumo, es lo que quizás nos tiene en este tinajón o tinaja de recuentos mal o bien escritos por expertos en el tratamiento adecuado de cierto giro lingüístico. Cuando en vez de decir “guerrillero o comunista” se les da el calificativo de terroristas, o el peor de los casos de bandoleros. Todo un disfrute para quienes gustan de las tentativas del poder y su lógica hegemónica y totalitaria. Lo que en mi tautología vendría a ser lo mismo: miseria=riqueza. Pero lo anterior no cabe en la cabeza de un Dios hecho verbigracia a semejanza del hombre.

Por consiguiente si p no es q, y no p es dos veces no q el ratón miguelito dejó sus dientecitos en el techo de la lógica formal y los nuevos que le salgan estarán al servicio de la lógica trascendental, para construir con ellos el principio formal de una ley que nos de el estatus de hombres racionales y devolverle el alma al hombre que Descartes, dudando de nuestra racionalidad, osó en separar el “yo pienso” de la red cogitans, puesto que nuestros sentimientos dependen de no sé que cosa que la razón nos ha negado por ser salvajes, o sea unos desvertebrados para hacernos con nuestra humanidad un mundo digno de ser entendido no a partir de conceptos sino de realidades políticas, religiosas, sociales o artísticas, desde el popol- vuh: BALAM QUITZE, BALAM ACAB, MAHUCUTAH e IQUI BALAM, representa ese horizonte nuestro, el cual posee nuestra lógica espiritual y racional. Juego o no, la vida continua, y para terminar como dice el Filósofo Diomedes Díaz: “Porque la vida es un sueño, la plata que gano, me la gasto en mujeres, bebida y bailando”.

Bibliografía,

• El Popol- Vuh, Anónimo. Plaza Ediciones, Buenos Aires, 2007..
• En pos de los guahibos, Ed. Alberto Lleras Camargo. Bogotá, 2002
• Escalona, Rafael. La creciente del cesar, (Canción vallenata).
• La llegada de los españoles en Guahibo, Inst. De Lingüística de verano, División de asuntos indígenas, Min, de Gobierno, Rep. De Colombia, 1970.
• Benavente, pepe. El Gallo polvorete.
• Saladen, M. Raúl. Quiero amanecer, (Canción Porro).
• Wiggestein, L. El Tractatus lógico filosófico, Alianza, Madrid, 2002.

viernes, 26 de noviembre de 2010

LA VIDA, EL PENSAR Y EL ARTE


Segunda parte de la entrevista al maestro Peyaye.

J: Lo que puedo entender de su exposición y de manera concluyente es que la educación al estar en la esfera de la economía de los Estados se volvió en una mercancía y que en ese andamiaje llevó al conocimiento y al alumno a lo mismo. Maestro, el sueño - por llamarlo de alguna manera - de los idealistas y más precisamente los idealistas alemanes era el de una educación que formara, el famoso Bildung, sin embargo, el tiempo nos muestra que si se puede hablar de una formación no es precisamente la pretensión de un sujeto ilustrado, por el contrario, el hombre como usted lo decía anteriormente cada vez hace menos uso de las facultades espirituales como las denomina Hanna Arendt, nos vemos en un ambiente donde ese hombre superfluo al que Nietzsche tanto criticó, se ha apoderado del mundo. Hasta dónde se requiere revalidar la idea del superhombre en la educación teniendo en cuenta que usted hablaba de una transvaloración de los valores educativos.
M. P: Bueno, la verdad es que esa idea del superhombre ha sido criticada fuertemente, es considerada peligrosa porque está en relación con otra idea de Nietzsche que es la de la voluntad de poder. Por lo tanto, se ha visto como una idea donde un individuo posee un poder tal para someter al resto. Además, los pragmatistas ven en esa misma idea a un hombre que sólo considera válido aquello que le es útil para satisfacer sus deseos de poder. Si tomamos estas lecturas podemos sentir un gran temor, incluso haríamos de este autor casi que el origen de lo que ahora tenemos y, yo no comparto tal perspectiva. Primero, porque en las dos ideas lo que hay de fondo por lo que he leído es un carácter creador y artístico, no en vano la danza es un elemento primordial en el Zaratustra. Precisamente lo que prevalece en el superhombre es la vida dentro de su marco trágico y, la voluntad de poder es la voluntad del hombre de ser creador y de crearse en el mundo por medio de la vida. Si lo miramos bien, la idea pragmática termina siendo lo que el mismo Nietzsche denominó negadores de la vida. El superhombre no es otra cosa que el individuo que asume la fragilidad de la vida y en consecuencia sabe que danza sobre una cuerda, pero esa danza ha de ejecutarla con arte, allí se halla a sí mismo en el reconocimiento de su finitud. En este orden la utilidad no tiene relevancia, es precisamente en esto donde si el hombre es arte significa que no es útil, es lo no útil que habla Bataille. Por lo tanto, la idea del superhombre puede pensarse en relación a ese ser nuevo que entra al mundo y que la educación debe llevarlo a ser no útil a un orden que menoscaba la esencia humana y el sentido de la vida, sentido que no se encuentra sino en el arte.
J: Sin embargo, tal concepción implica un retorno al ocio que nos pone de frente ante la pregunta y cómo vamos a comer, vestir, y una serie de cosas que ya no podemos dejar de lado. El hombre necesita trabajar para darse ciertos gustos, ante eso que prima desde hace mucho tiempo hay que pensar realmente que es lo que hay que hacer.
M. P: Claro, que hay que pensarlo. El problema es que si te entregas al trabajo te olvidas de la vida. Hace mucho tiempo que el trabajo es para el hombre, lo que la religión es para los religiosos y la verdad para los científicos y filósofos; terminan olvidando que están en un mundo y ese mundo, es el mundo de la vida, en él, tanto lo religioso como la verdad o el conocimiento son necedades negativas. Mira lo que dice un dicho común en estas tierras: “el hombre que trabaja y bebe déjenlo gozar la vida”, eso significa que aunque sea necesario realizar una labor, ésta debe estar al servicio de la consumación del acto vital, no se puede agotar el acto vital al servicio de una labor, si se hace lo segundo el hombre se dedica a sobrevivir y, este aspecto produce asco, es inhumano, la sobrevivencia nos hace meros espectros y funcionamos de manera automática, en este sentido es que pueden prever lo que hacemos y lo que podemos llegar a hacer, no en vano el auge de la publicidad a partir del siglo pasado, conocen o creen conocer - y les ha funcionado – las dinámicas humanas. Es gracias a la sobrevivencia que regulan nuestros actos, amordazan la vida. Quienes creen que el trabajo es el fin del hombre, - teniendo en cuenta la religión - son seguidores de Pablo y no de Jesús, éste reconoció que la vida nos fue dada para crearnos en ella, por lo tanto, este tipo de hombres trabajadores ciegos, que buscan la mera satisfacción del cuerpo, de sus necesidades biológicas son hombres langostas, se mueven o trabajan para comer y cagar, la mierda no es su trascendencia es su trascendentalidad. En este sentido puedes acercarte al cuento de Kafka el ayunador, encontrarás una muestra del hombre que prefiere ser, aunque para ello deba morir de hambre, acepta que el ayuno es una forma de rebelarse contra un orden, es una postura autónoma de un hombre contra un mundo que le es extraño porque somete al hombre a unas corrientes que difieren de la esencia humana.
J: Algunos consideran que los personajes kafkiano en los cuentos buscan un escape, por eso son seres pequeños, incluso alguien habla que en Kafka hay un tipo de autonomía que denomina autonomía renunciada. Ahora, que la realidad conduce a los hombres a una especie de sobrevivientes implica que se disuelve el límite entre vivir y sobrevivir, incluso confundimos una con la otra.

M.P: La confusión o la eliminación de esos límites es el fin del lenguaje, y en el caso preciso de la publicidad es la esencia de su lenguaje. Porque pareciera que la función del lenguaje no fuera otra que poner la lápida sobre la facultad humana de pensar, hay que estar muy atentos a esta forma de proceder, debido a que cada vez necesitamos pensar menos , creyendo que todo es perfecto, que este mundo es maravilloso, cuando en realidad es como dice ese tango: “ que el mundo ha sido y que es una porquería ya lo sé en el quinientos diez y en el dos mil también” – creo que dice así -. Lo importante es que tenemos que pensar que éste no es el mejor de los mundos posibles. Ese mejor mundo es el mundo de la vida, el mundo del arte.

lunes, 22 de noviembre de 2010

SOBRE LA EDUCACIÓN Y SU PRETENSIÓN ÉTICA



Apartes de la entrevista realizada al maestro Peyaye.



JAVIER QUIÑONEZ: Buen día, maestro, me place poder conversar hoy con usted en este marco de paisaje cesarense de calor y lluvia, hay un fuerte olor a casa de bahareque, a limón maduro. Me devuelve a mi infancia, es como si la memoria estuviera compuesta de olores y no de imágenes.
MAESTRO PEYAYE: Buen día muchacho, la memoria en estas tierras está compuesta de olores, en un primer momento, las imágenes surgen después. Por eso para nosotros recordar es fácil, a no ser que hayamos perdido el sentido del olfato. Con respecto a la memoria somos como los perros, así como ellos oliendo encuentran el lugar donde entierran los huesos, nosotros oliendo encontramos los restos de nuestro pasado en la memoria.
J: Es posible que así sea, incluso y ahora que usted habla de la memoria o que estamos hablando de la memoria, hace unos días leí en un diario o una revista – no lo recuerdo – un artículo sobre el problema de la educación en Latinoamérica. El autor decía que se habían cambiado varios factores en la educación, entre ellos, apunta que en ésta se dejó de lado el conocimiento por la competencia. En su experiencia como profesor ahora que se encuentra retirado qué piensa sobre la educación.
M. P: Hombe, ese es un tema complicado y aunque podemos hacer una radiografía del mismo, de todos modos, creo que lo esencial aquí es un cambio de espíritu. Incluso si quieres, llamémoslo haciendo uso de las palabras de Nietzsche, se requiere una transvaloración de los valores de la educación que surgió en la modernidad con espíritu industrial y, que se ha profundizado en nuestro tiempo con la sociedad postindustrial, capitalista y el espíritu del mercado. Es bueno tener claro, la educación se olvidó del hombre en tanto un ser como dice Fals Borda sentipensante; por otra parte, con la sociedad que empieza a surgir en la industrialización, lo que se busca es la perfección de la labor, del trabajo, de allí que el hombre empiece a ser visto en lo que respecta al elemento esencial de un mundo industrializado: la máquina, igual que ésta. Ahí está el origen de lo que tenemos hoy. Esto ha sido un proceso, de tal manera que no es nuevo. Muchos se han opuesto a esa pretensión del burgués industrial como lo llaman los comunistas, pero han sido pocos, la masa se ha dejado llevar en ese movimiento donde lo que importa es la producción, de manera consciente, por lo cual, la educación imparte un saber que debe ser pragmático, debe producir una plusvalía, en palabras de Marx la educación se volvió una mercancía y, con ella el educando corrió la misma suerte; sólo así se entiende que se hable de competencia, ésta es una palabra del lenguaje del mercado. En este aspecto soy pesimista con el futuro.
J: Frente a un panorama como el que presenciamos no se puede tener otra actitud, frente a lo que ha dicho, el aspecto político o la relación política de la educación tiene que ver con lo ético, eso significa que la educación que se recibe no tiene una dimensión ética porque desde su inicio la elimina. Por tanto, pretender que el estudiante sea político, con responsabilidades éticas en la comunidad en la cual vive, es una falacia.
M. P: No es una falacia es un absurdo. Voy a seguir explorando lo que te decía antes, ahora con respecto a la dimensión ética del hombre. Si lo que se busca es la especialización, - y tu lo has oído, es un término que se escucha aquí y allá – esa palabra está relacionada más de cerca con el hacer que con el conocimiento. Javier, sabes bien, que tengo una concepción clásica del conocimiento, por eso estoy seguro que si bien el mundo humano cada vez posee más elementos o artefactos que hacen la “vida” más llevadera, lo que se refiere a la dimensión humana está cada vez más débil a punto de romperse. Ahora bien, antes la educación buscaba como dice - esta autora de la cual me hablaste un día y que estuve leyendo algunas cosas de ella - , ¡Arendt!, que los estudiantes - en palabras de ella -, que los niños que entran en el mundo lo conocieran y lo comprendieran, entonces el papel de la educación es permitir que el niño pueda conocer y comprender el mundo. Algo así como que el proceso de la educación es un adaptar al niño en un mundo que le es extraño y, que él es potencialmente su transformador, por lo cual es en ese proceso donde se empieza a constituir lo que ella considera es una de las características principales de la política o de la condición humana, la capacidad de introducir en el mundo algo nuevo, a esto llama Fernando Bárcenas, la natalidad. Pues bien, el rol del profesor teniendo en cuenta esto, es el de mostrar al niño el mundo en su relación con el pasado y, dejárselo como legado, del cual debe hacerse responsable, este aspecto de mostrar el mundo al niño y no la muestra de una serie de conocimientos y teorías sobre un tema, considera ella, es lo que constituye la autoridad del pedagogo. Ahora bien, el niño se hace responsable en la medida que entiende y comprende el mundo, con lo cual puede realizar un juicio sobre el mismo. No existe responsabilidad sino hay capacidad de juzgar y, no se puede juzgar sino existe la capacidad de pensar. Por lo tanto, lo que puedo decirte es que en la medida en que la educación continúe por el camino que está no se puede hablar de una exigencia ética al hombre, si es que todavía se le pueda dar esa categoría a las sombras en que nos han convertido.
Por otro lado, nos han dicho y nos lo hemos creído que nosotros no somos nadie para juzgar a los demás, esto en lo que respecta a la responsabilidad de cada uno con el mundo, es una bofetada a la capacidad que tenemos de pensar y evaluar, no se puede dejar a Dios el juicio sobre las acciones nuestras en el mundo humano, a él no le pertenece, es una dimensión que se escapa de su competencia como dicen los abogados, es esa actitud la que permite que exista corrupción, impunidad, violencia, guerras, atropellos, discriminaciones y una serie de vejámenes contra el hombre. Incluso el vejamen que la misma educación contiene en su fuero. Porque cuando el niño entra a la escuela lo que ve el modelo educativo es un obrero en potencia y, si éste llega a la universidad deja de ser un obrero raso y se convierte en mano de obra calificada. Esa es la relación que los entes educativos tienen con respecto a los nuevos hombres que son como dice Heidegger arrojados al mundo. Pero ya no es el mundo humano éste se lo cambiamos por el neo mundo denominado mercado laboral, es en este mundo donde ahora yacemos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

EL DERECHO DE LOS DEMÁS




Parece una gran paradoja, pero aquellos que hoy en día más exigen que les sean respetados sus derechos, más vulneran la dignidad de los demás. Dónde ha quedado entonces ese principio de la alteridad, porque exigimos y exigimos, y no respetamos.
Pero no me voy a referir a todos los casos, en que he visto que aquel que se siente discriminado o vulnerado, termina tratando al que no lo comprende de peor manera de como lo trataban a él. Mas, el ejemplo que voy a dar es el del aborto y, ya les explicaré porque.
Millares de personas, movimientos y organizaciones piden la legalización del aborto y no sólo en los tres casos en los cuales fue aprobado por la corte constitucional, a lo que la iglesia se opone –por razones de su credo ¿creo?–. Si yo fuera el Estado lo legalizaría en todos los casos, no puedo eximir razones morales, cuando la decisión que se tomó, la tomo por respetar la decisión de una persona que asume sus consecuencias, o por un simple ejercicio de salud pública. Pero, en situaciones como ésta particularmente entiendo a la iglesia, –no porque comparta su credo–, sino porque me parece abusivo por parte del Estado o de una persona, que obligue a hospitales fundados por órdenes religiosas a practicar abortos. Si el Estado, legaliza el aborto, debe ser el Estado el que preste su infraestructura para dichos procedimientos, pues querer obligar a entidades confesionales a dichas prácticas, es igual a que alguien me quiera obligar a cambiar las pocas creencias que aun tengo. Ante todo, el Estado debe respetar la dignidad y las creencias hacen parte de la dignidad de los seres humanos, por eso, si por razones de dignidad se legalizó el aborto, es el Estado el que debe a su vez respetar la dignidad de la persona o de una institución que se niega a ejercer ese procedimiento.
Obligar a hospitales confesionales a esas prácticas aceptadas por la mayoría de los Estados modernos, es como querer obligar al presidente de la república a violar la constitución. Y repito, no me opongo al aborto, me opongo a los que al pretender ser entendidos vulneran a los otros. Y con este escrito tampoco pretendo defender a la iglesia, ella que se defienda sola, ya que tiene mucho de que defenderse, lo que hago con este tema es poner un simple ejemplo. Los derechos de todos a decidir, sobre su personalidad o su cuerpo se deben abrir camino en las sociedades modernas, pero a su vez esos derechos deben proteger a todos los que por alguna causa no compartan muchas de las ideas de los demás. Pues sólo con el respeto, se podrá construir una sociedad plural moderna donde haya cabida para todos, los equivocados o no equivocados, los retrógrados o los modernos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

COLEGIOS DE GARAJE: ¿QUIÉN LOS PONE EN CINTURA?



Por: Daniel Alberto Cardona Gómez
Con el surgimiento de la política de cobertura en Colombia, ha emergido una nueva modalidad de instituciones educativas, que al poder acceder a los dineros del Estado, a través del subsidio a la demanda, se perciben hoy como centauros educativos, a saber: mitad público mitad privado. Esta condición ha favorecido prácticas perversas en la escuela que están moldeando poco a poco un modelo de perfil docente, modelo educativo y sujeto político.
No es el caso de las instituciones, que dentro de esta modalidad, han asumido responsable y profesionalmente la gestión educativa, aquellos que cuentan con talento humano idóneo, pero sobre todo, identifican que si bien la escuela hoy por hoy, funciona como una empresa, no es una empresa como cualquier otra.
Las instituciones a las que me refiero son a los pequeños centros de educación básica y media que anteriormente se consideraban como de “garaje”, y que hoy gracias a la transferencia condicionada de recursos del Estado, son reconocidas socialmente, en un imaginario colectivo de que todo lo público es regulado y vigilado, como empresas educativas de alta calidad.
La perversidad a la que hago referencia parece entonces estar legitimada por la omisión del Estado en un acto de irresponsabilidad social frente a la caracterización que presentaré a continuación:
Frente a la cobertura, es relevante mencionar cómo opera a grandes rasgos esta política en el interior de la escuela en sí. El Estado en la búsqueda de liberalizar responsabilidades, dada la reducida capacidad de éste por gestionar la tasa total de los actores que intervienen en la educación y, sobre todo, la cartera de la misma, subsidia la educación de niños y niñas en instituciones educativas, que siendo de recursos privados, reciben los educandos remitidos por el banco de oferentes. Es decir, que a mayor demanda o número de niños y niñas subsidiados por el Estado en nuestros colegios de “garaje”, mayor son los ingresos que entran a engrosar las carteras de los propietarios particulares de estas instituciones.
Con esto, los impuestos que pagamos confiados en que nuestras obligaciones ciudadanas contribuirán al fortalecimiento de la educación en nuestro país, lo que sucede realmente es que van a favorecer el negocio educativo; y los negociantes de la educación preocupados por optimizar el uso de estos recursos públicos, dan paso a prácticas aún más inaceptables.
Frente a infraestructura, se evidencia que en la lucha por alcanzar los recursos públicos las instituciones de “garaje” han permitido el acceso de niños y niñas incrementando hasta el 200% la capacidad de oferta que pueden atender. Desde esta perspectiva, se puede explicar como en las aulas de clase se perciben entre cuarenta y cinco (45) y cincuenta (50) y hasta sesenta (60) niños en aulas cuya capacidad estándar es de quince (15) y veintidós (22); y en donde en la mayoría de los casos esta situación, impide la construcción de mesas redondas, la formación de filas de pupitres que posibiliten el orden e higiene del aula, e inclusive que se instale dignamente el docente en la cátedra. Juzguen ustedes mismos las consecuencias que esto trae en el desarrollo psicosocial de nuestros hijos.
Ahora bien, otros espacios importantes para la gestión de la escuela como por ejemplo los baños, son compartidos por toda la comunidad educativa y no cumplen el porcentaje de unidades que se exige por el total de actores, de este modo tenemos casos que para un aproximado de mil estudiantes más docentes que gestionan el currículo, se encuentran instituciones que cuentan con dos baños y cinco (5) unidades sanitarias en cada uno.
Por otra parte, como nuestras instituciones de “garaje” no tienen la infraestructura suficiente para ofrecer los espacios de recreación y deporte, entonces hacen uso del espacio público ocupando indiscriminadamente, y a todo momento, instalaciones de uso de la comunidad como lo son: los parques aledaños en un claro caso de invasión del espacio público y contaminación tanto ambiental como auditiva.
Además, como si esto no fuera suficiente, estas instituciones coaccionan a sus estudiantes y docentes a adquirir sus alimentos, comprar implementos y útiles en determinadas tiendas aledañas, con las que han establecido tratos comerciales, obstruyendo el libre comercio en la zona e imponiendo lógicas irracionales amparados en el desarrollo de sus actividades curriculares, de este modo, fomentan prácticas de monopolio e inclusive, transgreden el Derecho Humano de libre asociación al sancionar al estudiante o maestros que gusten de comprar o simplemente hablar con un vendedor de la zona.
En cuanto a la gestión del currículo, pues es de esperar que en la búsqueda por optimizar los recursos, las instituciones de garaje no vean conveniente que los coordinadores, orientadores y docentes sean personal idóneo para gestionar el currículo. De esta manera es común evidenciar que no se cuenta con docentes licenciados, es más, se evidencia en estas instituciones con facilidad que muchos siquiera ostentan un estudio superior, en ocasiones ingresan allí por tener parentesco o ser de la misma región del país a la cual pertenece el dueño del terreno, entre otras muchas posibilidades.
Si el caso de los docentes resulta inquietante, ¿que pensaría si a usted le ocurriera esta situación que conocemos de una institución de este tipo en Bogotá?
El docente le cita a usted porque el rendimiento de su hijo (a) no es el mejor en Inglés, usted asiste y en el trascurso del encuentro su hijo(a) manifiesta que el (la) docente de la asignatura había enviado a su hijo (a) a la coordinación porque éste se había salido del salón y el coordinador como castigo le había puesto a dar 100 rollos en el suelo del parque hasta que el niño (a) se maltrató la espalda razón por la que le habían otorgado ya en una ocasión anterior una incapacidad medica a su hijo (a).
En este caso se descubrió que la docente no se encontraba en el aula y que frecuentemente no lo estaba, además, no tenía formación pedagógica ni superior excepto una estadía de trabajo como niñera en un país de habla anglófona, razón suficiente para que fuera docente de ingles en esta institución.
Como era evidente que la docente no esta capacitada para manejar una situación de manera pedagógica, resuelve la situación como cualquier persona sin formación en educación lo haría, lo remite a coordinación de disciplina.
Ante la actuación flagelante del coordinador, se encontró que el coordinador tampoco tenía formación pedagógica avanzada y que además venía de ser capataz de una de las fincas del dueño, razón que le hacía apto para conducir el desarrollo ético y moral de los niños y niñas de este colegio. Como era de esperar estos personajes no encontraron una alternativa al respecto, razón por la cual le remiten al orientador quien tampoco pudo remitir, ni orientar dado que tampoco era psicólogo ni trabajador social, es más ni bachiller. Insisto, esto ocurrió en una institución educativa subsidiada por el Estado.
Frente a la dignidad de la profesión docente, se encuentra la mayor perversidad en este aspecto; si usted como rector contrata más docentes dada la demanda de estudiantes, entonces se reduce la disponibilidad de hacer uso lucrativo de los recursos públicos, razón por la cual, se le asignan a los docentes cargas académicas entre treinta (30) y cuarenta (40) horas, en todos los cursos, y a la cantidad de estudiantes que le sea posible asistir en los tiempos estimados, en algunos casos hasta mil (1000) estudiantes a evaluar y formar por maestro a la semana.
Sumado a esto, se les contrata con jornadas laborales que superan las cuarenta (40) horas laborales por semana, imponiendo trabajo extra para jornadas no laborales como: evaluación, paso de notas a los sistemas respectivos, elaboración de decoración, venta de productos alimenticios en los bazares y eventos no académicos, realizados por el colegio cuyo fin es lucrar a los propietarios, elaboración de guías de aprendizaje incluso cuando el docente cuenta con incapacidad médica, planeación curricular, entre muchos otros.
Del mismo modo la asignación laboral es considerablemente menor a la exigida por el estatuto docente incluso a muchos licenciados se les paga menos del mínimo. La dotación como uniformes, marcadores, batas etc., corren por cuenta del maestro que en una clara vulneración del código sustantivo del trabajo se convierte en una condición sin la cual no puede ejercer su derecho al trabajo y ejercer su profesión.
Ahora bien: ¿Quién coloca en cintura a estas instituciones?

lunes, 15 de noviembre de 2010

TEXTO LEÍDO A ESTUDIANTES DE 10º Y 11º EN BOGOTÁ I



……………………………
-Un preludio de nuestra decadencia-.

Para el siguiente texto quiero partir del referente epistemológico que las ciencias sociales tienen desde los inicios del conocimiento, y cómo ellas al igual que la física o la astronomía, buscan consolidar su rigurosidad lógica y exacta para tener el carácter o el interés científico por las cuestiones sociales y políticas. Es decir, las ciencias sociales están y se instituyen en el horizonte de las humanidades buscando ser reconocidas al igual que la filosofía, desde que Aristóteles le dio el carácter de Ciencia Primera, o sea, como ciencia rigurosa; de ese mismo punto parten las ciencias sociales o mejor aún la historia. Hablar de humanidades en nuestros días significa de algún modo tocar el punto crítico al cual quiero referirme, y el cual iremos conociendo poco a poco, me refiero a la Miseria del Historicismo.
Para ello me apoyaré un poco en Karl Raimundo Popper. Por tanto buscaremos entre todos los aquí presente dilucidar sobre este tema en particular, el cual clarificará; -si es posible pensar la historia como un constructo sistémico-, y si las ciencias sociales tiene un fin último en la cual el hombre es pieza fundamental en la absolutización del pensamiento universal, y si nuestra permanencia en el planeta se sobrecoge al hecho factico de la naturaleza humana en él. Y cómo el argumento científico puede colindar con la ingeniera social, cuyo eje sostiene el quehacer cotidiano de nosotros en el mundo permitiendo el sostén de la compresión humana en su diario vivir, y moviéndonos todos en ese sentido forjamos las estructuras del Estado y finalmente la economía.
La pregunta entonces es la siguiente: ¿Puede la historia servir de referente para la conservación de la especie humana, y si la historia constituye en la actualidad un principio en el cual los jóvenes estudiantes vean en ella un principio rector en la comprensión de su entorno social?
Partamos entonces anunciando que Popper refuta que la historia no podrá jamás predecir el futuro de la humanidad, por tanto su consideración de ver en la historia una posibilidad científica, exacta o logo céntrica, al modo de los descubrimientos de Copérnico con la teoría heliocéntrica, o Newton con la reafirmación de la termodinámica o el descubrimiento de la gravedad son sólo razones de argumento que el autor plantea en la crisis de las ciencias europeas agudizadas con el surgimiento de la primera guerra mundial, y reafirmadas con la barbaridad desarrollada con el régimen nazi y el posterior desencadenamiento de la segunda guerra mundial. Entre dichas ciencias no escapan a sus argumentos la sociología, la psicología y la razón misma como argumento de refutación del destino del hombre en un mundo cada vez más globalizado, lo que quizás Karl Marx había dicho por allá en 1868 cuando anunció el alienarmiento del hombre, pues el mundo no es otra cosa que un arsenal de mercancías, y el hombre es una de ellas.
Por consiguiente el argumento de Popper parte de la necesidad de encontrar precisamente el punto al cual me refería al principio de es texto, es decir, aclarar que el historicismo y la historia como constructo social y político se desarrolla en claro ejercicio espontaneo de las acciones humanas, pues son los actos de vida los que demuestran, hasta qué punto los hechos del hombre en el despliegue del desarrollo social, económico, político, religioso, científico, y sí estos permiten consolidar un principio cientificista de las ciencias sociales, pues para Popper el ser humano desconoce la historia, y al desconocer la historia esta dando por sentado que las ciencias sociales no pueden quedar al amparo de una lógica concreta como la astronomía o la termodinámica, sólo puede emitir datos más o menos confiables de los hechos.
De este modo el carácter de cientificidad que han tratado por distintos métodos de asegurar algunas ciencias sociales gracias a la sociología, la antropología, la misma psicología por ejemplo, en el campo histórico quizás también la ciencias políticas, bajo el argumento estadístico de los comportamientos sociales y culturales del mundo, caen por su propio peso, gracias a que, los partidarios de un historicismo, (entendamos aquí historicismo como un sistema que permite mediar en el tiempo las acciones que a través del transcurso de los hechos han permitido marcar cierto período de la historia, ejemplo Edad Media, Pre-Modernidad y Modernidad por citar sólo algunos), es decir, los historicista reconocen que existen leyes que son validas en cualquier parte, esto permite saber que un kilo de hierro pesa lo mismo aquí que en el otro lado del mundo, y que las leyes sociales son por antonomasia distintas de acuerdo al comportamiento de los hombres dependiendo del lugar en que ellos se encuentren, por ejemplo la revolución Francesa tuvo un orden muy diferente al de la revolución cubana, y ambas son consideradas revoluciones. Por tanto para Popper centrar el andamiaje de la historia en leyes claras y universales es cosa que no tiene ningún principio rector en la universalidad del conocimiento como argumento de ratificación de la vida social en todos los escenarios en que el hombre se desenvuelve. Sin embargo el autor aclara que ciertos hechos como la industrialización del hombre y su posterior etiquetamiento en los sistemas de producción funcionan más o menos como las leyes de la termodinámica por citar un ejemplo.
Lo anterior quiere decir que para Popper lo único que se puede tabular al menos como los principio de refutación para que una ley científica sea universal es el dominio que los organismo institucionales pueden hacer en materia de economía política, es decir, se puede predecir que después de un terremoto van haber muchas victimas, lo que jamás se podrá afirmar cuánto va ser el número exacto y mucho menos en que condiciones van a quedar los que salgan con vida, y cuánto tiempo tardaran en reorganizarse en el mundo más o menos condicionado en el cuál se desenvolvían. De ahí que el autor determine que la miseria del historicismo cosiste precisamente en que el hombre en su afán de controlar las espontaneidades humanas, o lo que Hannah Arendt denominaba en su libro de la Condición Humana como: la pluralidad. Dicho control lo va arrastrando a si mismo a la destrucción del orden natural, y con ello el destripamiento del mundo que le permite existir.
Todo el argumento de Popper consiste en identificar leyes que sean capaces de negar o refutar una ley especifica. Para ello se vale del principio lógico en este caso del argumento causa en sí, del acto que lo ocasionó, es decir, existe en la ley natural principios inviolables que niegan precisamente el argumento científico de considerar distinticas épocas de la historia de la humanidad como repetibles, y estas a su vez como leyes universales. La caída del Imperio de Constantinopla significo algo muy distinto de la caída del Imperio Bizantino. Lo único identificable es que hubo un cambio en la manera de comprender las acciones políticas y militares.
Continua....
I
“La miseria del Historicismo”

TEXTO LEÍDO A ESTUDIANTES DE 10º Y 11º EN BOGOTÁ II



“La miseria del Historicismo”
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-Un preludio de nuestra decadencia-.
II
Ahora bien, cómo en el caso de nuestra pregunta acerca de la importancia de las ciencias humanas en la actualidad podemos nosotros hilarla con el argumento de Popper en esta mañana todos los aquí presentes.
Digamos entonces que la historia al igual que los principios de las leyes físicas parte siempre de premisas, o mejor aún de hechos precisos para el caso que nos ocupa. Imaginemos que una ley es algo que nosotros establecemos como viabilidad para todos, golpear a nuestro compañero que nos cae mal podría sea una de ella, es decir, estamos partiendo de que existe en el argot popular un principio que nos obliga a enfrentarnos al otro como si este fuera el principio de mi ley natural, la cual se ampara en el decir popular de la sociedad en su conjunto. Por consiguiente la miseria de este principio se ajusta al criterio de verdad que la instauración de cierto modelo de comportamiento es validada siempre y cuando exista el otro como principio para validar mi forma violenta de comportamiento social y político.
En dónde aparece entonces el carácter cientificista de las ciencias sociales cuando cada sujeto de una sociedad se comporta de cierto modo validando dicho principio validador de los comportamientos sociales y grupales, es decir, el sociólogo lo dirá más o menos así:* en el Colegio Liceo Cultural Las Américas tantos estudiantes son propensos a la violencia armada, tantos les gusta el licor, otro tanto la disciplina, y un poco menos de la mitad son atentos a algún tipo de deporte. Como ven ahí radica el porque de la miseria del historicismo que busca agenciar al ciudadano partiendo de modos de comportamientos que el sujeto aplica gracias a una especie de ley del comportamiento humano.
Lo que permite que una ley sea una ley es que el hombre la considere universal. Digamos entonces que nos consideramos violentos todos los aquí presente desde el campo político, gracias a que los índices de mortalidad por comportamientos anti-social así lo demuestran, pero si preguntamos a nuestros padres cuantas veces han estado en prisión por ser violentos quizás respondan que nunca. A tal principio de universalidad Kant diría, con el sólo hecho de que exista un cisne de color negro cuando la ley a promulgado que todos los cisnes son blancos, está ley en si misma ya no es, ni puede ser considerada como ley universal de la naturaleza, es decir, lo que quiero que entiendan mis queridos oyentes. Es que las acciones humanas desbordan por sí mismas en únicas e irrepetibles, de este modo no crean que al copiar cierto principio de universalidad con sus semejantes están haciendo algún tipo de ciencia, bueno quizás, la de asnos y nosotros estamos muy lejos de ser asnos; de algún sistema cerrado como el científico o estadístico.
Popper ve con menoscabo el proceso de aglutinamiento en que han convertido las ciencias de su tiempo al hombre de su época, menos mal que no está vivo porque bajo el consumismo desbordante no tardaría en morir otra vez al instante. Continuando con el rigorismo a que nos quieren someter bajo sistemas cerrados como el de las ciencias positivas, el autor alerta sobre el peligro de querer agrupar al hombre en procesos históricos totales que las leyes de la historia imponen a los hombres, según afirman los historicistas, por el contrario sólo bajo un sistema abierto quizás como el democrático la sociedad puede salvar el escollo al cual lo están llevando argumentos como la ingeniera social estructurada principalmente en países desarrollados y que nosotros copiamos, como decía hace un momento, como modelos.
Para terminar quiero decir que el objeto de todo sistema científico consiste en elevar al canon de racional todo aquello que el hombre puede seguir de principio a fin, sabemos como dicen los exegetas bíblicos que habrá un fin, y ese fin o apocalipsis como dice Eduardo Galeano el de Las Venas Abiertas de Latinoamérica, es el que nos hará ahora sí, la naturaleza; el cual consiste en el juicio inminente de toda la humanidad en su conjunto cuando ya no tengamos oxigeno, alimento, agua, vida finalmente. Es decir, las ciencias sociales permiten dirigir hasta cierto punto el comportamiento del hombre en sociedad, pero lo que no puede determinar es cuál va a ser el fin último de sus leyes un tanto universales. El llamado que tenemos que hacernos todos los días es: ¿cuál es nuestro punto de partida en los dilemas que nos atañen en nuestra sociedad? Y ¿cómo puedo yo ser libre en el sentido Aristotélico en ser capaz de resolver el reino de mis necesidades, sin que estás me conviertan en esclavo de mis vicios, o mejor aún como diría Barú Espinosa de mis pasiones?
Para Popper la falsación consiste en refutar una ley y hacer de una de ellas un principio de verdad en tanto que avanza en su saber absoluto, sólo como un principio de causalidad, lo drástico consiste en elevarla al titulo de legitima aún cuando haya sido falseada anteriormente, es decir, cuando decimos somos tercermundista caemos en error de darle el criterio de verdad, lo que habría que hacer es falsearla al decir a quiénes la han impuesto dónde ha surgido tal idea como verdad universal, y demostrar con argumentos de validez en ese mismo sentido al igual que las utiliza los universalistas globales, y responderles: su ley se hace universal en la medida en que su sistema necesita que así sea, para que otro sistema también como el desarrollista valga para nosotros en tal sentido, y lo convirtamos en esencial para nuestra supervivencia.
Sin embargo hay que tener claro que lo único que nos permite acercarnos como conocedores de cierto tipo de verdad es la necesariedad como dice Dussel en dejar por fuera, los hechos vinculante que terminan dominando al hombre haciéndolo presa de sus miserias, es decir, lo que permite que un sistema social se rompa desde el mismo principio universal de la termodinámica es, que dicha sociedad tenga la capacidad de erigirse como rectora de su propia voluntad creadora, para ello se hace necesario una ideología no el sentido lato del termino sino, una que sea capaz de formar a los hombres que sean capaces de forjarse un sendero distinto al de las armas, a menos que estás armas sean, las que se usan para hacer obras de arte en cualquiera de sus formas.
Aquí creo que debe desembocar el destino de todo hombre, en un ser que sea capaz de contener la historia y rediccionarla hacia otros horizontes que no sean los que se han marcado desde que se instauró el Estado Moderno con firmeza después de la Revolución Francesa, el cual nos tiene sometidos a leyes donde el mercantilismo y la propaganda de los medios de comunicación se sirven a la mesa con nosotros un bocado exquisito que el capitalismo no saborea jamás. Y lo que nosotros o ustedes como jóvenes pueden dar en espera es que les permitan analizarlas detenidamente, sino que más bien se tomen ustedes el trabajo de sopesarlas cada día y sospechen de todo aquello que parte de premisas reales, cuando el mundo es el espacio perfecto para que todos nuestros actos nos reafirmen la capacidad de ser autónomos y sobre todo responsables de nuestro comportamientos más simples, y definir por fin que nuestra miseria se debe a nuestras riquezas.