martes, 22 de marzo de 2011

LA DEMOCRACIA DEL MIEDO


El supuesto del peligro

por: Javier Quiñones


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Acción: La compra y venta de armas debido al fenómeno de seguridad que la población norteamericana posee. Ese fenómeno está en la base de un miedo o temor, que lleva a los ciudadanos a mantener una protección propia, debido a lo cual, la violencia aparece en los espacios sociales y políticos. Este hecho se ramifica en el campo económico y político, constituyendo un tipo de individuo con unas características como: el temor, la inseguridad, el autoencarcelamiento.

Contexto: Diferenciamiento entre sectores y razas, los pueblos o ciudades son estigmatizados a partir del uso normal o exagerado de la violencia; al igual que con las razas donde la población negra es vista como poseedora del mal o la violencia, y los demás deben salvaguardar su integridad. En el aspecto global, el imaginario de seguridad trasciende no sólo la dimensión de la familia hacia la sociedad, sino, también del Estado a otras naciones, con lo cual la violencia interna se exporta bajo el sofisma del peligro que otras naciones representan. En lo concerniente al contexto lingüístico, las expresiones tienen un contenido de desconfianza, donde la comunidad tiene sus propias estructuras de seguridad a partir de la cual se genera una seguridad cerrada, a partir de la cual, surge un cuidado de sí en la comunidad.

Poder: El discurso de la seguridad parte desde el mismo Estado que permite por medio de la constitución con la segunda enmienda armar a los caucásicos para defenderse de aquellos que ellos creen son potencialmente sus enemigos. Por otra parte la asociación de tiro, en cabeza de un actor de cine considera válido poseer armas aunque sean escasos los acontecimientos de inseguridad que les haya ocurrido. El miedo surge como un poder simbólico que lleva a la población a mantenerse en todo momento insegura, debido a lo cual, se puede connotar el control, por una parte y, el abuso de poder por otra, en sus formas: dominante y hegemónica.

Ideologías: El discurso del miedo aunque aparece como una nebulosa poco perceptible, se logra develar a la hora de analizar la representación mental que desde sus inicios en la historia norteamericana, forma un tipo de sujeto cuya mentalidad le hace ver en peligro su propiedad privada e incluso su vida, precisamente porque ésta se observa desde la misma dimensión. La parte donde se narra cómo surgen los Estados Unidos de América deja ver la fobia inherente de un pueblo que siempre está con temor, con miedo. Lo cual lo lleva a construir imágenes de superhéroes como forma de sobrevivir en la realidad. Lo anterior produce una identidad camuflada, donde se esconde el miedo a través de ideas como: el progreso, riqueza, justicia, razón. A partir de lo cual se elevan como la panacea del bien. Esto hace que la actitud frente a lo foráneo conserve una dualidad, donde generalmente se toma la parte positiva dejando de lado, la parte negativa o mejor real de lo que son.

Teniendo en cuenta lo anterior, empezaremos a realizar este escrito del documental de Michael Moore, Bowling for columbine, que parte de la masacre cometida en el instituto que lleva el mismo nombre. Este acontecimiento es el punto de partida para que el autor busque cuál es la raíz de la violencia en el pueblo norteamericano. La respuesta parece de cierta forma desde una dimensión determinista, sin embargo, a lo largo del filme se muestra que el fundamento de la cultura violenta está fundada a partir de acciones políticas, es decir, de decisiones humanas que tienen su manifestación en la historia del pueblo. Por lo tanto, el discurso como acción, que es un fenómeno práctico, social y cultural, como apunta Van dijk, se muestra a partir del rastreo histórico que se hace en el documental y que tiene como personaje de la narración una bala.

Lo que se demuestra en ese rastreo es la configuración del temor o el miedo en la cultura norteamericana, que desencadena en una sociedad insegura. De allí que la inseguridad sea por una parte, el eje transversal del ejercicio contractualista de sus leyes, y la estructura del progreso económico la otra. La realidad del discurso de Moore en la cinta deja claro que el orden está construido a partir del miedo. Ahora bien, se puede considerar como paradigma un modelo democrático que tiene el miedo como origen. El planteamiento no deja duda sobre la hipótesis del autor, el pueblo estado unidense, es un pueblo que produce y exporta violencia. Esta acción la ejecuta teniendo como hilo conductor la riqueza externa y el peligro constante que genera enemigos por todos lados gracias a su fobia histórica.

Esto genera en el contexto local una serie de individuos que viven encerrados en sus casas, debido a que el peligro les ronda por todas partes. (Véase la diferencia entre los habitantes canadienses y los norteamericanos). Se produce la estigmatización de las razas, que son vistas como violentas o criminales. Un ejemplo es la puesta en escena en los programas que documentan los actos criminales, donde los delincuentes son los negros, los latinos o los árabes, mientras la policía es siempre caucásica. El delito que persiguen es el delito que tiene como base la pobreza, mientras los delitos que comete la industria o los industriales con sus acciones no son castigados.

Como vemos, el delito está en mano o tiene como actores un agente externo, mientras que la justicia o la ley es propiedad de los caucásicos. Pues bien, el discurso del Estado norteamericano es un discurso de inclusión, pero lo que se percibe en el trabajo de Moore, es todo lo contrario.

La democracia del miedo en una cultura donde el elemento económico es la fuente de la felicidad, sirve para dar forma a un individuo cuya vida es una empresa que debe cuidar como se cuida el Estado, es esa forma de administrar la vida la que Foucault denomina biopolítica, debido a lo anterior no se puede hablar de un hombre con conciencia ciudadana sino un hombre con conciencia de guardia de seguridad. Es decir, un hombre que no piensa, como lo dice la mujer que es entrevistada en Canadá, por el contrario todo lo soluciona matando. Tenemos entonces una sociedad de la muerte en vez de una sociedad del diálogo.

Queda manifiesto así, que la idea que se presenta ante el mundo e incluso ante el mismo pueblo, es una idea que constituye un tipo de violencia simbólica donde no sólo, se hace perceptible la hegemonía, sino también, la dominación. Lo que podríamos denominar el poder hegemónico y dominante del miedo.

De tal forma que en el nivel abstracto del pueblo norteamericano la ideología del miedo, es coherente en la forma como la población de un vecindario se siente segura porque la mayoría de sus vecinos poseen armas. Situación esta que es completamente legal debido a que su propia constitución se lo permite, aduciendo la idea de libertad. Tenemos entonces que la libertad es salvaguardada por las armas, sin prever los desenlaces que esto tiene. Los acontecimientos que se han desarrollado en las escuelas estadounidense, muestran claramente, lo que Van dijk, considera sobre las ideologías, donde tal manifestación aunque sea coherente, no implica que se muestre en forma directa en las prácticas sociales de la población.

Es decir, para ellos, el hecho de estar armado no es un indicativo que eleve la violencia en su comunidad, incluso el arma es un tipo de símbolo que genera la confianza entre los miembros de la comunidad. Es comprensible que una de las más grandes asociaciones que existe en los Estados Unidos sea la A.N.R. (Asociación Nacional del Rifle), a la que pertenece el propio Moore desde muy joven, exalta el valor de las armas en la integridad de la nación a lo largo de la historia.

Pues bien, lo que Moore hace no es otra cosa que develar precisamente esa paradoja de Estado racional, de protector de la democracia mundial, que hace de un elemento de violencia como las armas, el eje de su libertad. Veamos cómo se consuma tal eje en la constitución: «Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas». Aquí yace la piedra de toque de la configuración mental - legal de la comunidad del miedo.

Tenemos entonces que con la segunda enmienda se le da forma jurídica al imaginario colectivo de la comunidad. De allí, que el carácter violento tenga una raíz que se revela a partir de la misma historia de los hombres que huyen de Inglaterra, lo que se torna en lo que podríamos denominar la ideología negativa del miedo. Lo que constituye precisamente un espíritu que tiene en el miedo el elemento a partir del cual dan forma a un individuo, a una sociedad y por último al Estado.

Si tenemos en cuenta lo que hemos anotado, el miedo va a hacer parte constitutiva de la relación entre los individuos y el Estado, el cual busca proteger a los ciudadanos de los peligros que gracias a su imaginario colectivo creen que poseen. De modo que no es suficiente con la introducción de las fábricas de armas, para armar a los hombres, sino que también le proporcionan el parámetro legal. El efecto armamentista en la población conlleva al aumento de actos delincuenciales, que son tomados como lo anotamos anteriormente desde parámetros deterministas e innatos de una raza en especial, lo que concluye con un racismo camuflado en la sociedad de la libertad, la igualdad, la justicia y la inclusión.

Tal racismo se nota cuando entrevistan al productor de una serie policiva que según él, considera que los actos de violencia, crímenes y delitos son cometidos en su mayoría por los no caucásicos, en este caso, hispanos, negros o de otras razas. Lo que se demuestra claramente en las series de televisión y en el cine. Elementos a partir de los cuales se realiza un tipo de propaganda del peligro que representan los foráneos y, el heroísmo o patriotismo de los americanos.

Por otro lado, la violencia aparece desde la comunidad como una forma de protección, es decir, una forma de hacer real la seguridad a la cual legalmente tienen derecho. Pues bien, ese derecho implica la violación o eliminación de otros, la victimización de quienes comparten el espacio social, cultural o político, que no logran entender por qué suceden esos actos violentos. Los jóvenes que fueron víctimas de la masacre en Columbine, son una muestra de las consecuencias de la ideología del miedo.

Tenemos entonces que la relación política está enmarcada por el dominio y la hegemonía del miedo, que está cubierto por lo que podríamos denominar con respecto al mismo, en unas subideologías, que son presentadas como referentes principales, las cuales ya hemos mencionado. La posibilidad de una responsabilidad política se diluye cada vez que se tiene en frente a los actores de este tipo de acciones, es el caso del actor y los directivos de la cadena de mercado, donde venden sin ningún tipo de restricción armas y municiones a cualquier persona, con lo cual, las posibilidades de aparición de los fenómenos de violencia son mayores.

Si nos atenemos al documental, los individuos que realizan las acciones violentas son sujetos normales para una sociedad que forma un tipo especial de normalidad, es decir, son sujetos que saben, conocen y por lo tanto usan a la perfección las armas. De tal manera que se pueda decir en el documental: “Hoy es un día normal en Norteamérica, el gobierno bombardea un país impronunciable, las noticias hablan de conflictos bélicos y en una escuela unos chicos asesinan a doce compañeros y dos maestros”. La escena mencionada forma parte de la realidad configurada por un discurso político y económico, que lleva a unos individuos a ejecutar los actos sin que haya un motivo real.

La perspectiva del documental propone la exposición de un problema esencial de la sociedad americana, donde el poder del miedo da cuerpo a una realidad donde el riesgo de ser atacados produce en la población un miedo que funciona como mecanismo de coacción, que no deja ver a simple vista el fenómeno de la dominación y el abuso de poder, llamémoslo simbólico que es fáctico en una sociedad armada de manera legal, donde la milicia civil es la defensora del Estado, donde el cuerpo funciona como una propiedad privada más y, en la cual los de otras razas son potencialmente enemigos.

Ahora bien, para terminar, ¿hasta dónde se puede seguir hablando de democracia en un pueblo cuyo eje político es el agenciamiento de sus individuos a través del miedo?

BIBLIOGRAFÍA
Moore, Michael (2002). Bowling for Columbine. Estados Unidos: Buenavista International Distribution.
Van Dijk, Teun (2004) «Discurso y dominación». En: Grandes conferencias, No.4, febrero 2004: Universidad Nacional de Colombia.

sábado, 19 de marzo de 2011

NO SE TRATA DE SEXO SINO DE RATAS


La Rebelión de las Ratas

La Rebelión de las Ratas, (La Novela), más que una sinopsis del imaginario colectivo de la sociedad agraria y rupestre de la Colombia de la década de los 60`s, se podría instituir más bien como el escenario social donde convergen las miserias, la apología política y la mendicidad de una sociedad fragmentada por el intervencionismo extranjero de los grupos económicos, y cómo estos últimos se convierten en laboratorio para la explotación obrera, económica y minera de las regiones actas para este tipo de maniobras. Degenerando casi siempre en la conformación de grupos armados, los cuales trabajan de la mano con los ejes de poder que el Estado posee, policía o ejercito, recordemos las masacres de las bananeras expuestas también por Gabriel García Marques en Cien Años de Soledad, y denunciadas magistralmente por Jorge Eliecer Gaitán, la cual no fue del agrado de la derecha radical y acérrima del señor Laureano Gómez, a Jorgito lo mandaron a matar, y para ello se valieron de un miserable que babeaba la bilis religiosa de la inquisición en Colombia, y casi toda Latinoamérica, cerdos poseídos por el demonio de la fe y la unidad nacional.


Las masacres de las bananeras -las de antaño y las de hoy- representa el fusilamiento colectivo de trabajadores que exigían mejoras en las condiciones laborales, quienes fueron asesinados por el mismo ejército colombiano, los cuales estaban al servicio de la Fruit Company. Y al voltear el rostro sobre la minería en Colombia, el sentimiento es casi el mismo: idiotez colectiva, idiotez fundamentada en la el estomago y la depravación del Estado, cuota de extranjeros, políticos, empresarios, terratenientes y familias de brocados y vinos dulces, que se pasean con sus fauces por los pasillos del Palacio Central, mal llamado “Casa de Nariño”, esto se repite cada cuatro años o cuando los invitan a repartirse allí mismo el marrano social que se comen con esencias traídas por la banca mundial o los fondos monetarios que viene a ser lo mismo. El Estado colombiano como decía el poeta Paul Valery, no es otra cosa que un: traficante, contrabandista y un asesino.

En esta novela Fernando Soto Aparicio (La Rebelión de las Ratas) describe y expone las prácticas, o los mecanismos de poder que la minería ha desatado en Colombia. La industria minera, en este caso, la relacionada con la extracción del carbón, sigue hoy siendo operada con los mismos sistemas rudimentarios de excavación de hace más de cien años, es decir, la extracción se hace con pico y pala, con obsoletos sistemas de recolección de carretas y vagones arrastrados por bestias humanas que se descomponen y se convierten en despojos que arañan a la tierra el mineral que los mata casi siempre como ratas sudorosas, y hambrientas. Todo se hace bajo un mismo imaginario, imaginario del hambre y el techo. Los porqués, son demasiados, el por qué es la razón que mueve a los miserables que se adentran al vientre de la tierra en busca de una solución a sus problemas sociales, con el convencimiento de lograr un mejor futuro. Pero sobre todo porque el Estado en su fragilidad crea los mecanismo para que este tipo de explotación se siga dando, explotación obrera y explotación de la pobreza mental de una sociedad carente de memoria política.


El desarrollo de la sociedad colombiana tiene como eje el copiar modelos que buscan beneficiar a quienes por más de cinco siglos han perpetrado estrategias que combinadas con políticas de protección a la inversión extrajera aseguran la dominación de los países desarrollados, la miseria, el hambre, la fe en los trasmundos religiosos, es la propaganda que nos venden: todos somos embaucados con formulas evangélicas, o católicas, que nutren las arcas de propios y extraños, (vale recordar que esto ya lo han dicho y predicho todos los que si son ilustres hijos de la patria, y han sido fulminados caso Jaimito Garzón).


Hoy tiempo después Colombia continúa con la misma miseria alrededor de la explotación minera. Sin políticas claras, sin leyes fuertes para este tipo de trabajo y de explotación, historias como las de Rudecindo Cristancho, son el imaginario de millones de personas que saliendo de sus veredas y municipios en busca del sueño de la prosperidad democrática son víctimas de toda clase de vejámenes. Lo cual no quiere decir, que la explotación de las minas en el Departamento del Cesar y la Guajira, o sea, -las que se hacen a cielo abierto-, tengan como resultado que los trabajadores y pobladores gocen de un factor de riqueza económica o flujo de capital domestico, lo que sí es cierto es que esto ayuda a que niños blancos holandeses o ingleses jueguen a la Naranja Mecánica mamándose la leche que a los indígenas de la guajira se inhalan en forma de carbón en polvo la cual en vez de nutrirlos les pudre los pulmones, lo que existe es un asesinato silencioso de miles de personas, pues, por un camino u otro son víctimas de la contaminación, la explotación, y lo que ello desencadena en suma también: prostitución infantil de niñas y niños. Los cuales circulan alrededor de los depravados sexuales, casi siempre norte-americanos, ingenieros, camioneros o estafetas del poder local.


Si por cuestiones del destino seudo-político, la democracia y los defensores de ella, poseen algo de razón, cosa más bien atribuible a espantapájaros de las familias que viven del poder central, de las iglesias cuales quiera que sean, o peor aún de las universidades que lidian con todo tipo de sujetos ansiosos de trabajar como bestias por salarios mínimos que no alcanzan para pagar los chiqueros donde viven, es cosa que el destino de la democracia más antigua del mundo posee, es decir, ratas que han perdido el olfato y sus patas se entierran cada vez más en el cieno de la miseria sicológica y política.


El calificativo de ratas, me refiero a series como: El Cartel, Sin Tetas no hay Paraíso, Las Muñecas de la Mafia, Pandillas Guerra y Paz, o las más recientes a Puño Limpio, o la Pola, donde nos recuerdan el tipo de ratas en que nos convirtieron los españoles; lo deberíamos aprender rápidamente, puesto que, los canales de televisión RCN y Caracol, elaboran a cada momento de sus series de televisión este nuevo tipo de hámster, no sé si sacados de las cocinas de McDonald’s o de los subterráneos de la Casa Blanca, más que orgullo lo que debemos sentir es repulsión o asco, al escuchar declaraciones sobre sus prácticas corruptas, según dice el “filósofo” Nule: “la corrupción es inherente al hombre”, oír a narcotraficantes, paramilitares, funcionarios “públicos”, militares, comisionados de paz, estos últimos parecen más bien un aborto de la criminalidad colombiana, diciendo lo que dicen vaguedades, y sus señalamientos y acusaciones se quedan en el foso de una Ley que los encubre, puesto que fueron hechas por ratas y para ratas; dejando claro que las nuevas ratas de la empresa laboral y colectiva en Colombia no traspasan la frontera de sus propios agujeros mentales y religiosos.


Crimen organizado desde los escenarios de la televisión cuando nos muestran como reales desmovilizaciones que le cuestan al Estado, o mejor, al estomago de millones de miserables, educación, vivienda, agua potable, salud, en fin. Veneno para ratas venden en el centro de Bogotá, como en el centro de París, o los suburbios de Nueva York, es lo que debería servícieles en platos hondos a falta de de darles las mismas dosis de violencia que ellos le aplican a los Siervos sin Tierra, es lo que merecen todos estos agentes de la criminalidad organizada llamada poder político y militar, no sólo en Colombia sino también para aquellas ratas blancas que construyen desde los salones perfumados de Suiza hasta las cloacas que los ingleses han construido en África, dando rienda suelta a sus políticas globales para que sus rosados cuerpos supuren nauseabundas esencias que envilecen a su Dios mercantilista y avaro, habría que darles también veneno depurativo a los desmedros sociales de los Chinos o los republicanos asesinos de los Estados Unidos, en este mundo de ratas hay para todos desde la Madre Teresa de Calcuta hasta Negros protestantes como Luther King, los cuales se ahogaron en las miserias sociales del evangelio sobre la igualdad y el reconocimiento por el Otro defendiendo finalmente, con sus mascarillas de la buena fe el status quo, de ricos y poderosos.


En Colombia ciertas ratas se han revelado, promoviendo el tráfico de armas, de drogas, de prostitución infantil, así como el crimen organizado para poner y deponer fulanos que gobiernan como si esto fuese un potrero o un nido de serpientes, es decir, a punta de garrote y plomo. La discusión no es con los sistemas de pensamiento, puesto que el pensar es solo de los ángeles o los dioses, y en Colombia sólo existe la voluntad colectiva cuando de elegir a sus representantes se trata, y casi siempre se escogen a lo mejorcitos en el uso de las tácticas y prácticas perversas como la creación de las guerrillas en un principio y luego a paramilitares: los mismos de siempre Liberales y Conservadores. A Rudecindo Cristancho en su momento se lo consumió la miseria, a nosotros en la actualidad nos consume la materia descompuesta de nuestros espíritus de Nacis solapados.

jueves, 24 de febrero de 2011

DE NUEVO EL CALAMBUCO


Arte-facto: el calambuco y el crimen en Colombia


El calambuco, es por naturaleza una pieza que se utiliza en la región Caribe de Colombia para almacenar entre otras cosas, agua, chicha, guarapo, o el mejor de los casos ñeque, bebida alcohólica que surge como una necesidad de cerrar el paso a la industria del contrabando en la Guajira Arriba, “donde nace el contrabando”. Pero también es una raíz idiomática para referirse a una situación donde el sujeto, es decir, el hombre se encuentra en descontento consigo mismo, de ello se desprende el vocablo: estoy encalambucao. Encalambucarse es propio de estas tierras, es dejarse invadir por el hecho de no poder resolver una situación que le es ajena. Toda la región Caribe exceptuando San Andrés Islas, convive con el estado de ánimo del hombre que se encalambuca gracias al fenómeno de la violencia, ahora generada por las “ba-crim”, o mejor sustanciadas bandas criminales. Las cuales son el producto de la tarea sistemática de las organizaciones delictivas que aún funcionan desde las cárceles, fincas ganaderas, regiones cocaleras, o desde los monopolios industriales como las bananeras o las palmeras.


La muerte de varios estudiantes en esta región del país es la clara muestra de esta situación, me refiero, a la de estar encalambucao, cuando el sujeto se encalambuca se expone a buscar respuestas que tienen que ver con aquello que lo afecta y afecta a un pueblo en general. La resultante de este estado es que se corre el peligro de enfrentarse con aquello que monstruosamente no lo deja en paz. O como diría el asesinado Jaime Garzón, a manos precisamente de una de estas bandas criminales, la paz es la viuda de la violencia, el mejor hecho lo representa una política de estallido.


Te estallan, que es lo mismo que te matan. Así se resuelve en Colombia y en todas partes del mundo el querer salir del encierro mental, a lo mejor, los libaneses, o los egipcios también están encalambucaos, una vez estéis en este proceso de catarsis lo mejor es revelarse contra aquello que encierra tu mente, pues, estar encalambucao es estar encerrado en una doctrina, en una secta de pensamiento hostil, un régimen que te persigue para que no te salgas del calambuco que te han construido, así funciona el imaginario de la criminalidad en todo el territorio nacional.


Para Platón el mito de la caverna es el modo como los hombres deben salir de su estado de sombras para alcanzar la luz. Para el hombre de la región Caribe, el calambuco es el elemento que representa esta tara de las regionalizaciones y la segmentación de la violencia armada, del juego armado, del juego gobiernista, del asunto milimétrico de la repartición de las tierras productivas, y de las zonas mineras. El crimen es el arte-facto que sirve a las bandas criminales para que los menores de edad delincan, es decir, en Colombia el código del menor es una ley hecha por criminales, y para criminales.


Ni el bálsamo del totumo sirve a los hematomas que tiene el cuerpo social colombiano. Ahora se trata en Colombia de abogar por una tercera vía en la línea gobiernista de la unidad nacional. El paradigma de la fe, del buen gobierno, del buen vecino, del buen escucha, es decir, se encalambuca y se criminaliza con el derecho a la armas y a las conductas de quienes ejercen el poder de producir armas bélicas. Nada más siniestro que un calambuco de hierro, y plomo, viene a ser lo mismo que una democracia fundada desde las trincheras en complicidad con los úteros que se retuercen con el milagro de la bienestariana y los preservativos imaginados de los medios de comunicación. Nuestro MAYOR CRÍMEN es elegirlos en cada gobierno, y nuestro castigo, es cavar las tumbas de quienes se oponen a ello... enotonces ¡que se rompa el calambuco y que viva la música vallenata!

lunes, 7 de febrero de 2011

CONVOCATORIA ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA 2011

CIRCULAR No. 001

FECHA: Febrero 2 de 2011
PARA: Todos los asociados
DE: Junta Directiva
ASUNTO: Convocatoria ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA

La junta directiva en su sesión ordinaria de fecha 01 de febrero del presente año, mediante resolución No. 001-11 de la fecha referida, convocó a la celebración de la ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA, la cual se realizará:

FECHA: Sábado 26 de febrero de 2011
HORA: Tres horas después del meridiano (3:00 pm)
LUGAR: Universidad de La Salle sede Chapinero Edificio Postgrados Piso 3 – Cra. 5 No. 59A-44 (Bogotá D.C.)

De conformidad con la convocatoria, la Asamblea general tendrá como objetivos dar a conocer la situación financiera de la Asociación a 31 de diciembre de 2010, el informe de gestión de la junta directiva y sus respectivos círculos representativos, la aprobación de la cuota de sostenimiento para el presente año y el lineamiento de los procedimientos que sean necesarios para el buen funcionamiento de la Asociación para el ejercicio 2011.

Podrán participar de la Asamblea con derecho a voz y voto, todos los asociados que no tengan suspendidos sus derechos y se encuentren a paz y salvo con todas sus obligaciones con la Asociación al momento de la convocatoria (Articulo 16).

La no asistencia por parte de los asociados a la Asamblea General, ocasionará una multa correspondiente a lo estipulado por la junta directiva como reza en los estatutos de la Asociación (Artículo 21).

Con el envío de la presente circular se da cumplimiento a la notificación y publicidad de la convocatoria, conforme lo disponen los estatutos de la Asociación (Artículo 11).

Atentamente,


HÉCTOR GUILLERMO GONZÁLEZ RESTREPO   JAVIER LAUDELINO QUIÑONEZ QUIROZ
Presidente (E)                                         Secretario
Junta Directiva                                       Junta Directiva

miércoles, 2 de febrero de 2011

DIÁLOGOS...


El calambuco de Tony


Tony fue un hombre especial, lleno de motivaciones e inclinaciones sustanciales que fácilmente podrían determinar el modo de ver e interpretar la historia de un modo quizás distinto. Hace varios años ya que tuve esta particular conversación con él, fruto de la casualidad y el esmero que tiene un personaje como él en descomponer la realidad social de su tiempo en jirones que sutilmente se fueron convirtiendo en un escenario propicio al juego de la muerte y el desplazamiento forzado fruto del paramilitarismo en Colombia y la complicidad de los grupos de poder y control militar del Estado en el departamento del Cesar, entre el año 2000 y el 2008. La cosa se irradió del siguiente modo, pero antes quiero aclarar que en aquel tiempo, ya Tony había agotado muchos de los recursos que su familia poseía en hospitales, clínicas de reposo, siquiatrías y centros de “resocialización”.


Ariel: aja… Tony, veo que estás en tu salsa.
Tony: Nada compadre, es que el sol a veces te ciega por no dejar.
Ariel: explícame eso…
Tony: …desde mi ángulo, que no es un rectángulo, el abismo del cielo se encarga de hacer de ti, una fuente que sirve de antena, para que el sol te alumbre y los demás sepan con precisión o sin ella de donde estás tú. Ayer un cucarrón no me dejaba en paz, mientras unas hormiguitas pequeñitas se tragaban un trocito de panela que doña flor me había regalao. Entonces supe que estaba mal de la cabeza, no podía entender el mundo desde ese mundo chiquito de las hormigas, pues, llegaron otras más grandes y se llevaron todo, lo mismo que pasa cuando uno está por ahí y ve cosas que le hacen a la gente que uno conoce y no conoce: -tú me entiendes- ¡verdad¡.

Ariel: En ese caso a qué te refieres cuando dices entender el mundo…

Tony: No mucho, o sea, el mundo es como un calambuco, y las ideas que uno tiene tratan de escapar por la tapa, tapón que uno siempre esconde para que el agua del río no se lo lleve todo, y uno le coloca el tapón pa` que no se escapen las cosas de ese mundo que desde que uno entra al colegio se lo zampan todo a la vez… [Risas], imagínate, un cura que es amigo de mi mamá, me dice que mi locura se debe a que yo no le hago caso a la gente que me quiere. Yo me río, porque el curita es como un burro, que sueña, con trigales, y cuando se despierta se da cuenta de que la mierda que cagó le huele a paja. [Risas].
Ariel: Pero explícame como ves tú desde tu cabeza el problema social de la historia, tengo entendido, que tu estudiabas con los jesuitas.
Tony: Nada de eso, ellos estudiaban conmigo, y yo les aseguraba el juego de la Zorra y las uvas cada vez que me enfrentaba al problema de la política social que ellos manejaban, hasta que un día me empecé a escapar de los problemas que tenía que resolver, y me di cuenta que me gustaba más estar en la calle, hablando solo que llevando cuentas y esas vainas de oficina. La historia es una vaina jodida, ella es como un animal que duerme y sueña todo lo que va a pasar, pero tú no estás seguro, pues sus sueños a ella no le vienen en gana sino que nosotros nos ponemos hacerlos realidad, -ves-, entonces, la historia cabecea como un barco lleno de burros y camellos, -tu me entiendes verdad-, las cosas son también como una hilera de muertos que esperan afuera del cementerio, esperan hasta que te das cuenta que los libros sólo sirven para que nadie se escape de ese mundo que es un calambuco de totumo. Te revoletean en la cabeza, y la gente se cree con poder para matar y rezar a la vez, eso es una vaina jodida, cuando te das cuenta de eso te toca salir corriendo o te matan, por no dejaa`.
Ariel: Entiendo, pero como tú dices, el mundo se fragmenta, o sea, se divide en partes así como en el dialogo de Platón El Timeo o de la naturaleza.

Tony: ¡No! ¡No!, jamás, eso es pa` que creamos que estamos en un rio navegando, yo he visto en las noches como el cielo es un hueco gigante donde todos sueñan porque están cansados de mirar pa` arriba, entonces, la gente mala llega y dispara sin mirar razones, ni nada de eso, -ves-, entonces los malos son los que tienen mejor forma de escribir lo que quieran sobre ellos mismos. Por eso me da risa cuando la gente me mira, piensan que yo estoy loco porque no veo como ellos, pero es que yo si sé que me voy a morir en cualquier ratico. Y eso me hace ver, a la gente a la cara y reírme, pobrecitos son como ratoncitos que cagan y comen el veneno que les sirven todos los días para su propia locura. Y la televisión es una olla sin fondo donde los demonios danzan hasta que la gente se cansa de verlos, y eso es porque se visten bonitos.

Ariel: Veo Tony que te has convertido en un soldado de la paz, ya no discutes con la gente.

Tony: [Risas], nada, nada, la gente son como cohetes, nada más los prendes nada los detiene, y yo no soy así, a mi me gusta, dejarlos que se escondan en sus casas, y yo camino solo entonces por todas partes, y veo todo, los tipos llegan y me dicen que me van a matar porque no les hago caso, y todos los que gritan groserías, se callan y huyen lejos, es que el plomo corrige lo que el colegio o el policía no puede…[Risas]. Eso es todo me voy, la marihuana ya empezó a volar… me saluda a su amigo el Doctor…

ABSURDO

Reflejos

“Después de notar que yo estaba simultáneamente feliz y lúcido, una conjunción no sólo rara sino imposible, ella también quiso sentir lo mismo”…para demostrarlo se acercó al espejo tratando de buscar en su interior una especie de desdoblamiento felino, y mientras el gorgoteo de la lluvia sucumbía detrás de la ventana a medio trancar, una imagen tras otra como una escalera de naipes la arrastró hasta convertirla en un animal libre y desesperado. Intenté cerrar el maldito libro por última vez, pero más que un absurdo, todo se tornó como un pesado ejercito que recorre el mundo de oriente a occidente sin trabar batalla alguna con la muerte, pues tenía que terminar el manuscrito sobre las victimas de la guerra situadas en la región del mar pacífico, era escapar o publicitar mi trabajo sobre la violencia. Así que me desenvolví sobre la cama al modo de una serpiente que muerde el mundo evitando a toda costa parecer un átomo descuartizado. Izquierda o derecha, el fin o el medio no importaba, la idea fue clara y contundente: temimos denunciar aquellas muertes. Y las ideas tanto como el amor deben construirse evitando ser los gigantes imaginarios que luchan contra molinos que ejercen el control social, vigilancia que Teresa como mujer elige evitar sobre todas las cosas, máxime cuando es ella quien demuele a la realidad cada vez que tropezamos con las sombras de la ironía, y siempre que lo hace es con un gesto totalmente nuevo. Si me ve morir como un niño en sus brazos arquetípicos, prefiere reír que sucumbir, de ese modo me obliga a deambular de la felicidad al fastidio relampagueante de la libertad.
Al cabo dejé el libro a un lado, la observé de cuerpo completo, desnuda como una copa de vino tinto a medio servir. […en tanto…] Dentro de mí un simio saltaba de rama en rama buscando escapar, evitando que un cazador le disparase justo entre los ojos. Sigilosamente hizo un mohín y una especie de sonrisa flaca me fulminó, caí subrepticiamente a un sótano, formando un abismo lacerado y tenue en sus ojos, lo que provocó que el espejo roto y la unidad que existe entre ella y yo, se rompiese para siempre. La besé nuevamente en el cuello al modo de una garza que picotea pequeños peces indefensos para no morir de tristeza mientras la lluvia se llevaba todo lo que habíamos soñado para el día siguiente, día en que se haría el lanzamiento oficial de la campaña en contra de los “Crímenes de Estado”. Denunciar te hace espléndido un ratito pero eso tiene sus consecuencias. Teresa es dócil y camaleónica, hija de un impresor que desborda el mundo con sus libros inaguantables y hartos de poesía. La verdad no entiendo mi actitud frente a ella, por primera vez quise ser feliz riendo o corriendo a su lado y necesariamente tengo que convencerme que entre la guerra y el amor si hay diferencias sustanciales.
Teresa subió desde su trasfondo, pasó cerca, revoleteó mi cadáver y finalmente luego de un sobre vuelo espectacular, decidió hablarme de sus deseos de tener un hijo conmigo, me llevé la mano a la cabeza tratando de parecer un actor profesional e impedir de ese modo que ella tuviese el deseo de continuar llenando aquel crucigrama del amor que deben sentir los hombres por sus hijos. Afloré luego en una especie de cuchicheo existencial, un elogio a la dificultad, peor aún quise decirle que mi “tentación de existir” estaba muy lejos de un hombre como Cioran, aquello me permitió tomarla por los brazos al modo de un muerto que se desploma, y conseguir por un momento su atención. ¡No y no! ¿A quién se le ocurre engendrar un hijo cuando estás todo el tiempo sollozando junto a la muerte? Un testigo interior tomó la palabra para explicar el ¿por qué? de aquella actitud de Teresa, intercambié algunas notas o reportes con él, recortes de periódicos escritos por mí desde que le dije a mi madre que sería un guardián de la verdad saltaron desde un trampolín oscuro a mi memoria. La vieja me señaló que más políticos en la familia no podían militar, le mencioné entonces con algo de recelo que la cosa era por los lados del periodismo critico; aún recuerdo su rostro torcido por el descontento, nunca más se habló del tema, y hoy esa rancia imagen viene a mí desde el ineluctable infierno de los recuerdos a discutirme, yo sé que a Teresa poco le valen las explicaciones. El arte de insultar es una tarea propia de los genios. Me alejé de ella lo más que pude, cuando desperté ya no estaba.
Teresa no regresó en toda la jornada, traté de disimular la cosa con el descontento que obró el lanzamiento de la campaña en contra de los “Crímenes de Estado” con los sortilegios de políticos y defensores de la soberanía nacional, evitando a toda costa que el cabello de ella viniese a enredarme con sus bucles. No fue necesario tomar un vuelo desde las selvas colombianas para saber que estaba herido de muerte. En el hospital una enfermera me habló en un largo silencio que no comprendí, las marcas de las balas eran profundas como el ala caída de un Iceberg, un gato blanco saltó desde una pequeña ventana rasgando un rostro, imaginé mi cuerpo luego de un baño caliente, meses después el teléfono sonó, era un desconocido, le recusé de inmediato, rápidamente comprendí que yo estaba al otro lado del mundo, fraccionado, para qué despertarla. [Antes quiero aclarar que la memoria de Teresa está rota, no existe] Me envolví como un objeto de poco valor y me marché nuevamente, esta vez sin mirar atrás; no tuve fuerzas para despertarme de la infausta noticia, en la radio todos optaron por cerrar sus programas con una invocación al estilo medieval, y aquel sentimiento de felicidad y lucidez ya no fueron necesarios…

miércoles, 19 de enero de 2011

A LA ¡SALUD!



WHISKEY


Todos los ensayos deben empezar con la palabra whiskey, no por una necesidad etimológica sino porque me gusta el whiskey, su fonética habita en ecos silenciosos por mis venas. Para ser honesto no soy alcohólico, sólo me gusta el sabor de la palabra, como ella quema las entrañas y enrojece al más moreno. Si usted es menor de edad continúe la lectura de este texto bajo la vigilancia de un filósofo adulto; no porque sepan de whiskey, sino porque me publican en este espacio. Nadie quiere salir borracho.
Una tarde compartía un trago con los ebrios intelectuales (porque los intelectuales sin alcohol son aburridísimos, conservan los mejores pensamientos para sí) celebrábamos socarronamente las virtudes escriturales del otro, reíamos por la doble aspa que nos cercenaba el cuello, nos poníamos curitas y los precoces daban machetazos a diestra y siniestra. Imagen casi perfecta, pero no había whiskey, así que me retiré; no soy filósofo, soy literato y estoy aquí para incomodar lo más posible a los primeros.
Whiskey. La literatura se diluye en un whiskey. Entre más viejo mejor, no digo que Cervantes sea mejor que Nicanor Parra, sólo que tienen barriles distintos de reposo y maduración. La literatura es una esquirla que rasga las venas, siembra placer sadomasoquista, no es un vino de la serie “Cariñoso” como la filosofía de salón de clases; la literatura tiene ese tono espeso y destilado del whiskey, a contra luz todo lo mueve, en la oscuridad todo lo provoca con su textura, no es un aguardiente filosófico-adulterado que todo lo confunde, que todo lo justifica de un shot-disparo, como si todos fueran el viejito Lonergan.
No odio la filosofía, ni su pensamiento, estaría en un error al tratar de forma peyorativa los demás licores, insisto, a mi me gusta el whiskey, me gusta la literatura.
Durante siglos el ebrio intelectual ha depositado su conocimiento y picardía –porque todos somos pícaros, decía el abuelo- en distintas barricas, es precisamente allí, en el proceso de maduración, que se crea el pensamiento. Los filósofos ya se habrán destapado media botella de aguardiente y dirán que si la literatura es como el aguardiente pues la filosofía es como el vino. No tengo opinión contraría, pero ese licor es de la poesía.
La literatura aromatiza el espacio, se enreda en el aire, no se compara a una vela de motel marca logos, estremece cada corazonada, evita dolores de cabeza inservibles, es un guayabo poético.
Sé que todos los ensayos deben empezar con la palabra whiskey, si tiene opiniones o reclamos de cualquier calibre, le propongo que me invite un whiskey. ¡Salud!

Por Daniel García León.