jueves, 26 de agosto de 2010

REFLEXIONES ACERCA DE LA MONJA DEL HOSPITAL Y OTROS RELATOS...


Simbolismo

En conversación reciente con Néstor Quiroz Moreno, a propósito de su libro de cuentos: La monja del hospital y otros relatos, lanzado en la versión vigésima tercera de la feria del libro en Bogotá, tuvimos la oportunidad de reflexionar con él, acerca de su obra y la influencia del realismo mágico, y sobre las sombras que aún persisten y continuaran gracias a la herencia literaria de García Márquez, a lo que el maestro Quiroz respondió: “imitar no es delito, pero plagiar si es un delito”, refiriéndose a los distintos booms que se han dado en Latinoamérica. En ese contexto la obra de Néstor Quiroz constituye una metáfora que mezcla la experimentación exponencial de lo cotidiano con el submundo ecléctico como el mismo menciona entre la realidad, el sueño, la utopía y la ficción. Dejando a un lado la corriente garciamarquiana, y remontando el horizonte del juego surrealista de la imitación formando su propio estilo directo y conciso. Lo anterior se descubre y se inserta en la exploración y explotación del sueño, un viaje al inconsciente colectivo, un recorrido abierto a una parcela de la geografía onírica de la región Caribe y más exactamente a Curumaní lugar de origen del escritor.
En El poder mágico del recuerdo, el primero de sus relatos, la angustia del personaje central Luisenrique, navega entre el mito y la ensoñación, entre el fuego y el caos que padece de algún modo el insomne. El autor intenta deconstruir el fundamento fálico que precisamente Jung le reclama a Freud, en el sentido de que la tensión existente entre lo sexual, lo religioso y lo represivo, están más allá de la simple fuerza motivacional del hombre como ser creador y refundidor de la ingeniería mental, sino que el fundamento de la naturaleza vital del hombre está por fuera de lo sexual, o sea en lo bello. Lo que Husserl llamaría la cosa misma en tanto fenómeno exponencial de lo existente. Lo mítico se desdobla cada vez que los impulsos de la memoria invocan el recuerdo de la amada, y el necio placer que engendra la espera, es decir, el limite de lo espacial y la ausencia del otro, se instituye en el juego que de algún modo los personajes de la obra buscan afanosamente, o sea, el simbolismo perfecto para escapar al olvido y la soledad.
La muerte también deambula por la obra de Néstor, espiritualizada, sublimando el ejercicio cotidiano de la libertad que experimenta el cuerpo al librarse del espíritu que lo anima, y el alma de la prisión que la envuelve. En Muerte y desidia, Sergia Francisca (la madre) y Peruchito, están unidos por la magia y el dominio, la madre juega con los arcanos celestes y demoniacos si se quiere, con sus artes adivinatorias, por su parte Peruchito (el hijo) se dedica a desentrañar los componentes que hacen posible que la tierra engendré la vida. Lo cual significa que existe un poder entre lo oculto: la palabra, y lo existente terrenal: la vida en cualquiera de sus formas. Las cuales son aceptables a ojos de la naturaleza, que Néstor lo resume en la risa, la burla y el olvido. De ese modo el autor traspasa el abismo de las mentiras ciertas que los habitantes de un pueblo las conciben como fundamentos de sus creencias y criterios de vida; así, el marco de lo particular sobrepasa la tensión entre lo imposible y lo dantesco hasta convertirse en verdad conjeturada. Lo que podríamos resumir en que el amor y el odio son hijos de un mismo vientre. La mujer se perpetúa como el continente donde el hombre siembra sus posibilidades de existir, siempre y cuando la magia sirva de elemento propiciador y emancipador del genio supremo que al igual que la figura poderosa del Dios constituidor de la realidad, permita el respeto por el otro, en nuestro caso por la simetría hombre=mujer.
Cuando Néstor explora abre el universo del verbo, aparece de inmediato la tradición oral, la escucha se convierte entonces en el vehículo híper-metafísico, por esta vía hace un hueco en el horizonte del surrealismo tal como logra hacerlo Dalí en su obra, en su equiparación entre lo físico y el vacío de lo real. La montaña encantada, constituye ese espacio que las nuevas tecnologías han ido ganando con el paso del tiempo, alejando, atomizando, y arrinconando de tal modo el juego de la escucha a los abuelos, a un vacío sistema mecánico de la cercanía simple, de irrespeto por el respeto mismo que la tradición representa como la necesariedad en lo referente a la cultura y el mundo antiguo, conexiones vitales que irrigan el constructo humano y su potencialización en la necedad que tiene el hombre por borrar su pasado.
Pasión y mito son de un modo distinto el juego borgiano de la ficción y el laberinto, con esta toma de posición frente al ámbito de la violencia armada, el autor apela al recuerdo de la infancia y la juventud para destruir el mundo agenciado por lo rigores de la hegemonización del hombre Caribe por corrientes distintas y lejanas, a lo incompresible, a la razón propia de su entorno político y social, el cual ha sido vulnerado por los actores armados del conflicto siempre actual. Guerra obtusa que un país como Colombia impulsa de forma silenciosa cerrando los espacios vitales de la creación y la reflexión. Dejando en la intemperie a nuestros jóvenes y niños dentro del marco histórico de la libertad como arquitectura política y moral de la responsabilidad frente al otro que nos remplazará, en un futuro próximo sin un piso firme para la crítica.
Bien lo decía Dalí en aquella celebre entrevista en 1976, al parafrasear el siguiente verso de un poema escrito por un amigo suyo: “Las esquinas de las calles son de papel y pasan las golondrinas doblando y desdoblando esquinas…” así mismo La monja del hospital y otros relatos, van desdoblando pensamientos a lo largo y ancho de toda Latinoamérica. Efectos de la posibilidad misma de la representación del mundo en tránsito que ha dejado el viajante y que regresa con el mismo ánimo en busca de los orígenes, tal como Nietzsche se esfuerza por encontrar el camino perdido de su Ariadna y el sendero olvidado por el mundo griego los cuales son el principio de la creatividad y la filosofía primera donde el verso se fundamenta como el eje y la visión del hombre actual, del Caribe nuestro hoy y siempre, en contra reflejo de lo que el vitalismo Nietzscheano buscaba gracias al reencuentro del superhombre con la naturaleza y la creación del arte estético con la vida misma. Del mismo modo la literatura costera se reconfigura con la aurora de la ciencia antigua de la mística escueta de la mujer como elemento primordial más allá del sexo y la malicia psicológica de los géneros.
El furor propuesto por lo prohíbido se ve representado por el calor expuesto en la sensibilidad religiosa que tiene el pueblo costero, y su entorno aún hoy mucho tiempo después de la conquista y la colonia española. Es decir, el sentido de lo religioso marca el rumbo de la cosmogonía hispánica del hombre Caribe y se manifiesta cuando el autor narra las incidencias personales y prohibidas de su estancia en un hospital administrado por una esposa del Señor que olvida por un momento sus oficios divinos, y decide adentrarse en los vericuetos de los placeres corporales, volcando las la imágenes religiosas en lo prohibido y lo profano. Llevando consigo la significancia como diría Lacan de lo textual, adicional a esto, es decir, el esplendor de la idiosincrasia de un pueblo que alimenta sus nexos con lo africano, el autor lo incrusta de forma silenciosa, aclarando la lucha que aún hoy los ángeles y los demonios enfrentan, los cuales se persiguen así mismos jugando al gato y al ratón, permitiendo el ejercicio milenario del bien y el mal, donde la serpiente del deseo le ha ganado la partida a Dios una vez más.
De esta primera obra sacada al mercado por la Fundación Editorial el perro y la rana, nos permite evidenciar los espacios naturales que la palabra y la escritura configuran en el plano artístico y ancestral del hombre caribeño, y abre el espacio para que otras corrientes de pensamiento se vayan constituyendo en artífices de su historia y marquen el rumbo critico y reflexivo de las líneas de pensamientos nuevas, que insistentes continúan llegando a la costa Caribe, pero que en vez de fragmentarla la robustezcan y la conviertan en el origen de nuevas filosofías pilares del pensar distinto. Al maestro Quiroz le auguro buenos vientos en la búsqueda de su propia literatura interior, y que nos siga divirtiendo con sus cuentos cortos donde los animales también son parte fundamental y creativa, como una metáfora para denunciar al igual que Flaubert la realidad social, para que los jóvenes revelen sus temores y pasiones por el mundo que a diario se construye a su alrededor dibujándole cárceles imaginarias: invenciones de lo real, a las que el poeta, así como el escritor están llamados a derrumbar, barreras que nos separan del paraíso fantástico de la creación literaria.

Epístolas trashumantes, Agosto 26 2010.

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