jueves, 24 de febrero de 2011

DE NUEVO EL CALAMBUCO


Arte-facto: el calambuco y el crimen en Colombia


El calambuco, es por naturaleza una pieza que se utiliza en la región Caribe de Colombia para almacenar entre otras cosas, agua, chicha, guarapo, o el mejor de los casos ñeque, bebida alcohólica que surge como una necesidad de cerrar el paso a la industria del contrabando en la Guajira Arriba, “donde nace el contrabando”. Pero también es una raíz idiomática para referirse a una situación donde el sujeto, es decir, el hombre se encuentra en descontento consigo mismo, de ello se desprende el vocablo: estoy encalambucao. Encalambucarse es propio de estas tierras, es dejarse invadir por el hecho de no poder resolver una situación que le es ajena. Toda la región Caribe exceptuando San Andrés Islas, convive con el estado de ánimo del hombre que se encalambuca gracias al fenómeno de la violencia, ahora generada por las “ba-crim”, o mejor sustanciadas bandas criminales. Las cuales son el producto de la tarea sistemática de las organizaciones delictivas que aún funcionan desde las cárceles, fincas ganaderas, regiones cocaleras, o desde los monopolios industriales como las bananeras o las palmeras.


La muerte de varios estudiantes en esta región del país es la clara muestra de esta situación, me refiero, a la de estar encalambucao, cuando el sujeto se encalambuca se expone a buscar respuestas que tienen que ver con aquello que lo afecta y afecta a un pueblo en general. La resultante de este estado es que se corre el peligro de enfrentarse con aquello que monstruosamente no lo deja en paz. O como diría el asesinado Jaime Garzón, a manos precisamente de una de estas bandas criminales, la paz es la viuda de la violencia, el mejor hecho lo representa una política de estallido.


Te estallan, que es lo mismo que te matan. Así se resuelve en Colombia y en todas partes del mundo el querer salir del encierro mental, a lo mejor, los libaneses, o los egipcios también están encalambucaos, una vez estéis en este proceso de catarsis lo mejor es revelarse contra aquello que encierra tu mente, pues, estar encalambucao es estar encerrado en una doctrina, en una secta de pensamiento hostil, un régimen que te persigue para que no te salgas del calambuco que te han construido, así funciona el imaginario de la criminalidad en todo el territorio nacional.


Para Platón el mito de la caverna es el modo como los hombres deben salir de su estado de sombras para alcanzar la luz. Para el hombre de la región Caribe, el calambuco es el elemento que representa esta tara de las regionalizaciones y la segmentación de la violencia armada, del juego armado, del juego gobiernista, del asunto milimétrico de la repartición de las tierras productivas, y de las zonas mineras. El crimen es el arte-facto que sirve a las bandas criminales para que los menores de edad delincan, es decir, en Colombia el código del menor es una ley hecha por criminales, y para criminales.


Ni el bálsamo del totumo sirve a los hematomas que tiene el cuerpo social colombiano. Ahora se trata en Colombia de abogar por una tercera vía en la línea gobiernista de la unidad nacional. El paradigma de la fe, del buen gobierno, del buen vecino, del buen escucha, es decir, se encalambuca y se criminaliza con el derecho a la armas y a las conductas de quienes ejercen el poder de producir armas bélicas. Nada más siniestro que un calambuco de hierro, y plomo, viene a ser lo mismo que una democracia fundada desde las trincheras en complicidad con los úteros que se retuercen con el milagro de la bienestariana y los preservativos imaginados de los medios de comunicación. Nuestro MAYOR CRÍMEN es elegirlos en cada gobierno, y nuestro castigo, es cavar las tumbas de quienes se oponen a ello... enotonces ¡que se rompa el calambuco y que viva la música vallenata!

lunes, 7 de febrero de 2011

CONVOCATORIA ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA 2011

CIRCULAR No. 001

FECHA: Febrero 2 de 2011
PARA: Todos los asociados
DE: Junta Directiva
ASUNTO: Convocatoria ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA

La junta directiva en su sesión ordinaria de fecha 01 de febrero del presente año, mediante resolución No. 001-11 de la fecha referida, convocó a la celebración de la ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA, la cual se realizará:

FECHA: Sábado 26 de febrero de 2011
HORA: Tres horas después del meridiano (3:00 pm)
LUGAR: Universidad de La Salle sede Chapinero Edificio Postgrados Piso 3 – Cra. 5 No. 59A-44 (Bogotá D.C.)

De conformidad con la convocatoria, la Asamblea general tendrá como objetivos dar a conocer la situación financiera de la Asociación a 31 de diciembre de 2010, el informe de gestión de la junta directiva y sus respectivos círculos representativos, la aprobación de la cuota de sostenimiento para el presente año y el lineamiento de los procedimientos que sean necesarios para el buen funcionamiento de la Asociación para el ejercicio 2011.

Podrán participar de la Asamblea con derecho a voz y voto, todos los asociados que no tengan suspendidos sus derechos y se encuentren a paz y salvo con todas sus obligaciones con la Asociación al momento de la convocatoria (Articulo 16).

La no asistencia por parte de los asociados a la Asamblea General, ocasionará una multa correspondiente a lo estipulado por la junta directiva como reza en los estatutos de la Asociación (Artículo 21).

Con el envío de la presente circular se da cumplimiento a la notificación y publicidad de la convocatoria, conforme lo disponen los estatutos de la Asociación (Artículo 11).

Atentamente,


HÉCTOR GUILLERMO GONZÁLEZ RESTREPO   JAVIER LAUDELINO QUIÑONEZ QUIROZ
Presidente (E)                                         Secretario
Junta Directiva                                       Junta Directiva

miércoles, 2 de febrero de 2011

DIÁLOGOS...


El calambuco de Tony


Tony fue un hombre especial, lleno de motivaciones e inclinaciones sustanciales que fácilmente podrían determinar el modo de ver e interpretar la historia de un modo quizás distinto. Hace varios años ya que tuve esta particular conversación con él, fruto de la casualidad y el esmero que tiene un personaje como él en descomponer la realidad social de su tiempo en jirones que sutilmente se fueron convirtiendo en un escenario propicio al juego de la muerte y el desplazamiento forzado fruto del paramilitarismo en Colombia y la complicidad de los grupos de poder y control militar del Estado en el departamento del Cesar, entre el año 2000 y el 2008. La cosa se irradió del siguiente modo, pero antes quiero aclarar que en aquel tiempo, ya Tony había agotado muchos de los recursos que su familia poseía en hospitales, clínicas de reposo, siquiatrías y centros de “resocialización”.


Ariel: aja… Tony, veo que estás en tu salsa.
Tony: Nada compadre, es que el sol a veces te ciega por no dejar.
Ariel: explícame eso…
Tony: …desde mi ángulo, que no es un rectángulo, el abismo del cielo se encarga de hacer de ti, una fuente que sirve de antena, para que el sol te alumbre y los demás sepan con precisión o sin ella de donde estás tú. Ayer un cucarrón no me dejaba en paz, mientras unas hormiguitas pequeñitas se tragaban un trocito de panela que doña flor me había regalao. Entonces supe que estaba mal de la cabeza, no podía entender el mundo desde ese mundo chiquito de las hormigas, pues, llegaron otras más grandes y se llevaron todo, lo mismo que pasa cuando uno está por ahí y ve cosas que le hacen a la gente que uno conoce y no conoce: -tú me entiendes- ¡verdad¡.

Ariel: En ese caso a qué te refieres cuando dices entender el mundo…

Tony: No mucho, o sea, el mundo es como un calambuco, y las ideas que uno tiene tratan de escapar por la tapa, tapón que uno siempre esconde para que el agua del río no se lo lleve todo, y uno le coloca el tapón pa` que no se escapen las cosas de ese mundo que desde que uno entra al colegio se lo zampan todo a la vez… [Risas], imagínate, un cura que es amigo de mi mamá, me dice que mi locura se debe a que yo no le hago caso a la gente que me quiere. Yo me río, porque el curita es como un burro, que sueña, con trigales, y cuando se despierta se da cuenta de que la mierda que cagó le huele a paja. [Risas].
Ariel: Pero explícame como ves tú desde tu cabeza el problema social de la historia, tengo entendido, que tu estudiabas con los jesuitas.
Tony: Nada de eso, ellos estudiaban conmigo, y yo les aseguraba el juego de la Zorra y las uvas cada vez que me enfrentaba al problema de la política social que ellos manejaban, hasta que un día me empecé a escapar de los problemas que tenía que resolver, y me di cuenta que me gustaba más estar en la calle, hablando solo que llevando cuentas y esas vainas de oficina. La historia es una vaina jodida, ella es como un animal que duerme y sueña todo lo que va a pasar, pero tú no estás seguro, pues sus sueños a ella no le vienen en gana sino que nosotros nos ponemos hacerlos realidad, -ves-, entonces, la historia cabecea como un barco lleno de burros y camellos, -tu me entiendes verdad-, las cosas son también como una hilera de muertos que esperan afuera del cementerio, esperan hasta que te das cuenta que los libros sólo sirven para que nadie se escape de ese mundo que es un calambuco de totumo. Te revoletean en la cabeza, y la gente se cree con poder para matar y rezar a la vez, eso es una vaina jodida, cuando te das cuenta de eso te toca salir corriendo o te matan, por no dejaa`.
Ariel: Entiendo, pero como tú dices, el mundo se fragmenta, o sea, se divide en partes así como en el dialogo de Platón El Timeo o de la naturaleza.

Tony: ¡No! ¡No!, jamás, eso es pa` que creamos que estamos en un rio navegando, yo he visto en las noches como el cielo es un hueco gigante donde todos sueñan porque están cansados de mirar pa` arriba, entonces, la gente mala llega y dispara sin mirar razones, ni nada de eso, -ves-, entonces los malos son los que tienen mejor forma de escribir lo que quieran sobre ellos mismos. Por eso me da risa cuando la gente me mira, piensan que yo estoy loco porque no veo como ellos, pero es que yo si sé que me voy a morir en cualquier ratico. Y eso me hace ver, a la gente a la cara y reírme, pobrecitos son como ratoncitos que cagan y comen el veneno que les sirven todos los días para su propia locura. Y la televisión es una olla sin fondo donde los demonios danzan hasta que la gente se cansa de verlos, y eso es porque se visten bonitos.

Ariel: Veo Tony que te has convertido en un soldado de la paz, ya no discutes con la gente.

Tony: [Risas], nada, nada, la gente son como cohetes, nada más los prendes nada los detiene, y yo no soy así, a mi me gusta, dejarlos que se escondan en sus casas, y yo camino solo entonces por todas partes, y veo todo, los tipos llegan y me dicen que me van a matar porque no les hago caso, y todos los que gritan groserías, se callan y huyen lejos, es que el plomo corrige lo que el colegio o el policía no puede…[Risas]. Eso es todo me voy, la marihuana ya empezó a volar… me saluda a su amigo el Doctor…

ABSURDO

Reflejos

“Después de notar que yo estaba simultáneamente feliz y lúcido, una conjunción no sólo rara sino imposible, ella también quiso sentir lo mismo”…para demostrarlo se acercó al espejo tratando de buscar en su interior una especie de desdoblamiento felino, y mientras el gorgoteo de la lluvia sucumbía detrás de la ventana a medio trancar, una imagen tras otra como una escalera de naipes la arrastró hasta convertirla en un animal libre y desesperado. Intenté cerrar el maldito libro por última vez, pero más que un absurdo, todo se tornó como un pesado ejercito que recorre el mundo de oriente a occidente sin trabar batalla alguna con la muerte, pues tenía que terminar el manuscrito sobre las victimas de la guerra situadas en la región del mar pacífico, era escapar o publicitar mi trabajo sobre la violencia. Así que me desenvolví sobre la cama al modo de una serpiente que muerde el mundo evitando a toda costa parecer un átomo descuartizado. Izquierda o derecha, el fin o el medio no importaba, la idea fue clara y contundente: temimos denunciar aquellas muertes. Y las ideas tanto como el amor deben construirse evitando ser los gigantes imaginarios que luchan contra molinos que ejercen el control social, vigilancia que Teresa como mujer elige evitar sobre todas las cosas, máxime cuando es ella quien demuele a la realidad cada vez que tropezamos con las sombras de la ironía, y siempre que lo hace es con un gesto totalmente nuevo. Si me ve morir como un niño en sus brazos arquetípicos, prefiere reír que sucumbir, de ese modo me obliga a deambular de la felicidad al fastidio relampagueante de la libertad.
Al cabo dejé el libro a un lado, la observé de cuerpo completo, desnuda como una copa de vino tinto a medio servir. […en tanto…] Dentro de mí un simio saltaba de rama en rama buscando escapar, evitando que un cazador le disparase justo entre los ojos. Sigilosamente hizo un mohín y una especie de sonrisa flaca me fulminó, caí subrepticiamente a un sótano, formando un abismo lacerado y tenue en sus ojos, lo que provocó que el espejo roto y la unidad que existe entre ella y yo, se rompiese para siempre. La besé nuevamente en el cuello al modo de una garza que picotea pequeños peces indefensos para no morir de tristeza mientras la lluvia se llevaba todo lo que habíamos soñado para el día siguiente, día en que se haría el lanzamiento oficial de la campaña en contra de los “Crímenes de Estado”. Denunciar te hace espléndido un ratito pero eso tiene sus consecuencias. Teresa es dócil y camaleónica, hija de un impresor que desborda el mundo con sus libros inaguantables y hartos de poesía. La verdad no entiendo mi actitud frente a ella, por primera vez quise ser feliz riendo o corriendo a su lado y necesariamente tengo que convencerme que entre la guerra y el amor si hay diferencias sustanciales.
Teresa subió desde su trasfondo, pasó cerca, revoleteó mi cadáver y finalmente luego de un sobre vuelo espectacular, decidió hablarme de sus deseos de tener un hijo conmigo, me llevé la mano a la cabeza tratando de parecer un actor profesional e impedir de ese modo que ella tuviese el deseo de continuar llenando aquel crucigrama del amor que deben sentir los hombres por sus hijos. Afloré luego en una especie de cuchicheo existencial, un elogio a la dificultad, peor aún quise decirle que mi “tentación de existir” estaba muy lejos de un hombre como Cioran, aquello me permitió tomarla por los brazos al modo de un muerto que se desploma, y conseguir por un momento su atención. ¡No y no! ¿A quién se le ocurre engendrar un hijo cuando estás todo el tiempo sollozando junto a la muerte? Un testigo interior tomó la palabra para explicar el ¿por qué? de aquella actitud de Teresa, intercambié algunas notas o reportes con él, recortes de periódicos escritos por mí desde que le dije a mi madre que sería un guardián de la verdad saltaron desde un trampolín oscuro a mi memoria. La vieja me señaló que más políticos en la familia no podían militar, le mencioné entonces con algo de recelo que la cosa era por los lados del periodismo critico; aún recuerdo su rostro torcido por el descontento, nunca más se habló del tema, y hoy esa rancia imagen viene a mí desde el ineluctable infierno de los recuerdos a discutirme, yo sé que a Teresa poco le valen las explicaciones. El arte de insultar es una tarea propia de los genios. Me alejé de ella lo más que pude, cuando desperté ya no estaba.
Teresa no regresó en toda la jornada, traté de disimular la cosa con el descontento que obró el lanzamiento de la campaña en contra de los “Crímenes de Estado” con los sortilegios de políticos y defensores de la soberanía nacional, evitando a toda costa que el cabello de ella viniese a enredarme con sus bucles. No fue necesario tomar un vuelo desde las selvas colombianas para saber que estaba herido de muerte. En el hospital una enfermera me habló en un largo silencio que no comprendí, las marcas de las balas eran profundas como el ala caída de un Iceberg, un gato blanco saltó desde una pequeña ventana rasgando un rostro, imaginé mi cuerpo luego de un baño caliente, meses después el teléfono sonó, era un desconocido, le recusé de inmediato, rápidamente comprendí que yo estaba al otro lado del mundo, fraccionado, para qué despertarla. [Antes quiero aclarar que la memoria de Teresa está rota, no existe] Me envolví como un objeto de poco valor y me marché nuevamente, esta vez sin mirar atrás; no tuve fuerzas para despertarme de la infausta noticia, en la radio todos optaron por cerrar sus programas con una invocación al estilo medieval, y aquel sentimiento de felicidad y lucidez ya no fueron necesarios…

miércoles, 19 de enero de 2011

A LA ¡SALUD!



WHISKEY


Todos los ensayos deben empezar con la palabra whiskey, no por una necesidad etimológica sino porque me gusta el whiskey, su fonética habita en ecos silenciosos por mis venas. Para ser honesto no soy alcohólico, sólo me gusta el sabor de la palabra, como ella quema las entrañas y enrojece al más moreno. Si usted es menor de edad continúe la lectura de este texto bajo la vigilancia de un filósofo adulto; no porque sepan de whiskey, sino porque me publican en este espacio. Nadie quiere salir borracho.
Una tarde compartía un trago con los ebrios intelectuales (porque los intelectuales sin alcohol son aburridísimos, conservan los mejores pensamientos para sí) celebrábamos socarronamente las virtudes escriturales del otro, reíamos por la doble aspa que nos cercenaba el cuello, nos poníamos curitas y los precoces daban machetazos a diestra y siniestra. Imagen casi perfecta, pero no había whiskey, así que me retiré; no soy filósofo, soy literato y estoy aquí para incomodar lo más posible a los primeros.
Whiskey. La literatura se diluye en un whiskey. Entre más viejo mejor, no digo que Cervantes sea mejor que Nicanor Parra, sólo que tienen barriles distintos de reposo y maduración. La literatura es una esquirla que rasga las venas, siembra placer sadomasoquista, no es un vino de la serie “Cariñoso” como la filosofía de salón de clases; la literatura tiene ese tono espeso y destilado del whiskey, a contra luz todo lo mueve, en la oscuridad todo lo provoca con su textura, no es un aguardiente filosófico-adulterado que todo lo confunde, que todo lo justifica de un shot-disparo, como si todos fueran el viejito Lonergan.
No odio la filosofía, ni su pensamiento, estaría en un error al tratar de forma peyorativa los demás licores, insisto, a mi me gusta el whiskey, me gusta la literatura.
Durante siglos el ebrio intelectual ha depositado su conocimiento y picardía –porque todos somos pícaros, decía el abuelo- en distintas barricas, es precisamente allí, en el proceso de maduración, que se crea el pensamiento. Los filósofos ya se habrán destapado media botella de aguardiente y dirán que si la literatura es como el aguardiente pues la filosofía es como el vino. No tengo opinión contraría, pero ese licor es de la poesía.
La literatura aromatiza el espacio, se enreda en el aire, no se compara a una vela de motel marca logos, estremece cada corazonada, evita dolores de cabeza inservibles, es un guayabo poético.
Sé que todos los ensayos deben empezar con la palabra whiskey, si tiene opiniones o reclamos de cualquier calibre, le propongo que me invite un whiskey. ¡Salud!

Por Daniel García León.

lunes, 3 de enero de 2011

HACIA LA JUSTIFICACIÓN DE UNA HISTORIA DE LAS IDEAS EN AMÉRICA LATINA


Es clásica la estigmatización de Hegel al asignar a los pueblos latinoamericanos un lugar insignificante histórica y culturalmente, pues los describe como pueblos impotentes a nivel físico y espiritual, incapaces de ser educados. Lo poco digno que se encuentre en América Latina obedece al influjo que el espíritu europeo ha podido legarles, y sólo con relación a ese espíritu pueden tener porvenir; por fuera de él, los pueblos latinoamericanos quedan excluidos de la historia universal, siendo radicalmente ahistóricos. América Latina sólo puede llegar a tener sentido fijándose dentro de lo universal, es decir lo europeo.
Una reflexión más cercana temporalmente, y realizada desde la propia situación latinoamericana, la ofrece Rubén Sierra. Para este filósofo colombiano, el proyecto de un filosofía latinoamericana auténtica y original, está basado en la inseguridad y la desorientación espiritual de los pueblos que no han querido reconocerse como ciudadanos de la cultura occidental. Para que el pensamiento latinoamericano se instaure dentro de esa cultura debe aspirar a la univocidad conceptual y no quedarse en los equivocismos y ambigüedades, propias de las nociones con las que los pensadores latinoamericanos han expuesto su imagen del mundo. Al anclarse en una serie de problemas locales, el pensamiento en América Latina no ha constituido verdaderas escuelas o movimientos filosóficos, con pretensiones de universalidad. Tras la supuesta originalidad que pueda representar una historia de las ideas se esconde una actividad como reflejo y copia de la cultura occidental, sin hacer aportes valiosos a la misma.
Así, la historia de las ideas sería la tarea reservada para los pueblos subdesarrollados, que ante la carencia de sistemas filosóficos, sobrevaloran la producción intelectual de sus pocos pensadores, quienes, por incapacidad, desconocimiento o negligencia, reflexionan únicamente sobre localismos, alejándose cada vez más de la universalidad propia de la filosofía.
Pero si tal como se ha expuesto hasta el momento, la historia de las ideas surge como fruto de las reflexiones inauguradas por un filósofo alemán y se desarrolla posteriormente, y con un gran interés, en España, país con tradición occidental , se evidencia que esta disciplina responde a unas necesidades básicas, con enfoques formales y metodológicos propios, que lejos de excluirse de la dinámica propia de la historia de la filosofía, la complementan y se complementan con ella. Para comprender de este modo la importancia de una historia de las ideas, es propio acceder a una visión diferente de la historia.
Joaquín Zabalza[2] presenta un acercamiento a la comprensión analógica de la historia, reaccionando ante al univocismo eurocéntrico, que se lee en Hegel y de alguna manera en Rubén Sierra, y también frente al equivocismo pluricéntrico, que en varios casos ha sido el punto de partida y justificación del proyecto de pensamiento latinoamericano. Zabalza ve la necesidad de reconocer la existencia de una historia universal, concreta, pero analógica e individualizada en diversas culturas. Esta historia tiene una finalidad y muestra un sentido que se diversifica según la situación concreta de cada hombre y cada pueblo, y se entiende como una lucha por la liberación frente a las situaciones concretas de opresión a las que están sujetos los hombres. Así ,lejos de los extremos, tanto la historia de la filosofía como la historia de las ideas tienen un sentido propio.
Es posible y deseable una Historia de las Ideas en América Latina que haga inteligible el proceso histórico de nuestros pueblos a nivel ideológico, destacando por una parte su conexión con el pensamiento universal; pero por otra, la función opresora o liberadora que dichas ideas han ejercido en la marcha de los sucesos y eventos de nuestra historia. De ella, depende en parte, nuestra propia autocomprensión del presente y nuestra adecuada proyección hacia el futuro. Analógicamente entendidas, creo yo que ni la filosofía de la historia es una filosofía de la ‘histeria’, ni la historia de las ideas es mera ‘arqueología’.
En este texto de Joaquín Zabalza se recogen varios de los aspectos que justifican una historia de las ideas en América Latina y, que de igual manera, hacen comprensible la razón por la cual esta disciplina ha encontrado en el continente el horizonte propio, vital e histórico para una formulación, cada vez más precisa, de sus objetivos, funciones y condiciones epistemológicas.
La intelectualidad latinoamericana, apropiándose de la tradición intelectual occidental, ha pensado los problemas inherentes al continente, descubriendo en ese proceso la necesidad de desarrollar una filosofía en la que “no sólo interesa el conocimiento, sino también el sujeto que conoce, el filósofo en particular, en su realidad humana e histórica”, un sujeto que no es individual, es un nosotros circunstancialmente ubicado en lo nuestro. De allí que la identidad del hombre latinoamericano, su historia y cultura, sean elementos fundantes de un pensar auténtico y original.
La autoafirmación del sujeto latinoamericano parte de una actitud de verdadera comprensión del pasado que le pertenece y constituye sus raíces; comprensión de las formas en que se ha pensado a sí mismo y la manera como las ideas producidas han actuado efectivamente en su modo de estar en la realidad. Una autocomprensión crítica que permita los procesos de recuperación histórica e ideológica.
Esto no se logra mediante una ruptura con lo occidental. Una mentalidad aldeana propia de un continente de puertas cerradas, lleva a los individuos a su propio desconocimiento, en la medida en que se desconoce el otro. La historia de las ideas no se presenta como una exaltación de lo específico y a su vez un desprecio por lo universal, sino como la posibilidad de integrar las propias circunstancias a valores superiores, dentro de la comprensión de la relatividad de lo universal y la universalidad de lo concreto.
La función liberadora de una historia de las ideas no es un contenido programático que se impone limitando los campos de intelección, erigiéndose como un nuevo absoluto que se impone frente a la historicidad y la pluralidad. Es necesario superar ciertos modelos dialécticos impuestos para el pensar latinoamericano, que limitaban su intelección a la relación opresor-oprimido. La función liberadora no le pertenece exclusivamente a un pensar latinoamericano, la libertad es una tarea de la humanidad frente a las situaciones concretas que la nieguen en cada época y espacio determinado.
En este sentido las razones éticas que inspiraron el pensamiento del filosofo británico Isaiah Berlin y, que a su vez, lo hicieron optar por la historia de las ideas tienen eco para la tarea latinoamericana.“ La defensa de los derechos humanos y la libertad personales frente a todo tipo de determinismo o relativismo amoralistas, el respecto activo por la variedad de concepciones filosóficas, políticas y estéticas desplegada por los diferentes individuos y culturas y la conciencia del compromiso de los intelectuales de orientar a sus congéneres sin inmolarlos en el altar de utopías milenaristas”[5].
La comprensión de la razón histórica de los pueblos latinoamericanos, como máxima conciencia intelectual que de si mismos pueden adquirir, permitirá conocer la significación de la realidad en la que se vive y a la que se pertenece, configurando su proyecto de inserción en la comunidad humana. La historia de las ideas no es un simple recuerdo que sirve de estimulo espiritual, sino una apropiación comprensiva de la tradición en la que el pasado estudiado críticamente es hondamente liberador y permite volver al presente, proyectando un crecimiento para enfrentar el futuro con coherencia y sentido creador.
Así se justifica una historia de las ideas desde sus rasgos más generales, hasta su especificidad concreta en América Latina. Sigue teniendo un sentido urgente e importante determinar la identidad de este continente, pues a pesar de los esfuerzos de reconstrucción historia, pesa en ocasiones el olvido y por esto no acabamos de saber quienes somos.
Muchos de ellos [los nativos americanos] murieron sin saber de dónde habían venido los invasores. Muchos de éstos murieron sin saber en dónde estaban. Cinco siglos después, los descendientes de ambos no acabamos de saber quiénes somos.
[...] cada uno de nosotros piensa que sólo depende de sí mismo. Razones de sobra para seguir preguntándonos quiénes somos y cuál es la cara con que queremos ser reconocidos en el tercer milenio.

[1] SIERRA, Rubén. Apreciación de la filosofía analítica. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1987. p. 121-129.
[2] ZABALZA, Joaquín. Filosofía de la historia e historia de las ideas. En : MARQUÍNEZ, Germán et al. La filosofía en América Latina: historia de las ideas. Bogotá: El búho, 1996. p. 20-22.
ROIG, Arturo. Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano. México: Fondo de cultura económica, 1981. p . 9.
TOVAR, Leonardo. Historia de las ideas y pluralismo en América Latina. En: Cuadernos de Filosofía latinoamericana. Bogotá: No. 82-83/84-85 (2001); p.81-82.
GARCIA MARQUEZ, Gabriel. No acabamos de saber quiénes somos. En: Cambio: 10 años, edición especial de aniversario. Bogotá . No. 530; (ago-sep.2003). p.40-44.


domingo, 2 de enero de 2011

EL «SER» LATINOAMÉRICANO


Qué o quienes somos, qué nos hace ser lo que somos. Interrogantes bien confusos al momento de darle respuestas. Pensadores latinoamericanos como Leopoldo Zea y Enrique Dussel han intentado dar con la solución de este enigma.
La pregunta por nuestra esencia latinoamericana se replantea a partir de nuevas postura como lo fueron la teología de la liberación quienes a partir de un análisis crítico de la historia intentaban realizar una contextualización de las enseñanzas de Cristo en Latinoamérica. Las investigaciones de la situación social en nuestros países dan como resultado el surgimiento de la teoría de la dependencia la cual hace gran énfasis en los conceptos de centro y periferia.
Empero, teorías y posturas que no tuvieron la resonancia que se esperaba y pasaron a ser un mero registro histórico.
Entonces cómo percibirnos, cómo indígenas sin serlo realmente, ni españoles o negros? A nuestra generación es la que nos corresponde pensarlo, construir un imaginario que nos incorpore a todos, crear, como lo diría Hegel un espíritu objetivo capaz de abarcar e incorporarse a todos los estamentos individuales y colectivos, para de esa manera tener un punto de partida común.
Para los europeos, esta pregunta ya no es ni siquiera necesaria, ni mucho menos para lo Norteamericanos quienes se conciben desde sus inicios como la tierra prometida dada las persecuciones que vivieron por parte de Enrique VIII en sus inicios como pueblo.
Una de las naciones que tiene muy clara esta situación, me atrevería a decirlo, es la alemana, quienes se perciben bajo la expresión deutsch (alemán). deutsch alude meramente a lo que resulta familiar a todos aquellos que se expresan en un idioma común. La raíz de deutsch reaparece en el verbo deuten (apuntar, indicar o explicar): de ahí que deutsch venga a querer decir lo que es claro (deutlich), lo familiar, lo acostumbrado, lo heredado, lo propio de nuestro suelo.
La nación Alemana a pesar de haber sufrido grandes descalabros en su reiterativa intención de apoderarse de territorios continúa percibiéndose de igual manera. Sin embargo históricamente se puede ver que fueron estas derrotas las que lo ayudaron a darle forma a esta visión. Y tal vez uno de los descalabros que más son recordados en Alemania es la de Alsacia, como lo afirma el mismo Richard Wagner: Con el derrumbe de nuestro poder político en el exterior, es decir, con la pérdida de significación de la autoridad imperial, que hoy lloramos como principio de la ruina de la gloria alemana, comienza en realidad el desarrollo auténtico de la esencia (Wesen) alemana genuina.
Incluso, el espíritu alemán se encuentra forjado por ideas foráneas que las tomaron e incorporaron a su diario vivir. Caso ese el del desarrollo mercantilista incorporado y adaptado a partir de las guerra napoleónicas y hasta cierto nivel por algunas comunidades judías que llegaron a estos territorios a mediados del siglo XVII. Para el alemán no es importante quién los gobierna, siempre y cuando respete sus tradiciones y su cultura.
Son muchos los elementos que se fusionaron para formar este imaginario alemán, pero lo que si es claro fue que se concibieron como un pueblo.
Entonces, qué sucede en nuestras naciones que no podemos articular la mescla de tres culturas, que aunque distintas, susceptibles al cambio como todas las demás?
Cuáles son los elementos comunes que debemos tener en cuenta para desarrollar una identidad propia que surge como respuesta a nuestro tiempo.
Para los europeos, el factor económico fue importante al momento de realizar dicha empresa, la idea de progreso tecnocrática se manifestaba como aplicable y se ajustaba a los intereses de la mayoría.
Será que tenemos que pensar seriamente en la elaboración de una idea de progreso distinta a la europea, con las implicaciones que eso trae. La idea de progreso tecnocrático ya no soporta más, se manifiesta como incapaz de solucionar los grandes problemas ecológicos a los que conlleva.
Dentro de la idea de progreso tecnocrático, el ser latinoamericano y más concretamente el ser colombiano se encuentra en un mundo que se le fue impuesto, no lo parió de sus entrañas como sí sucedió con las naciones europeas con todas sus implicaciones. En nuestro territorio las guerras libertadora eran guiada por un grupo reducido de «criollos» de las clases altas que lo único que les interesaba eran emular las guerras europeas y de esa manera tener un territorio a su servicio con las ideas de libertad, igualdad y fraternidad como estandarte.
Entonces para terminar este breve momento de reflexión, la pregunta queda sobre la mesa, ¿nos corresponde repensar el ser latinoamericano desde la reconstrucción de la idea de progreso, teniendo como punto de partida la idea de identidad?