viernes, 6 de julio de 2012

"INVASIONES BARBARAS": Las Desmesuras del Ano, Freud vs Cristo.



Con el nombre de “Invasiones Barbaras”, o (Les invasions barbares-2003) el director de cine Denys Arcand recrea el ambiente y la decadencia del sistema institucional canadiense considerado como uno de los mejores en “calidad de vida”. La cinta gira en torno a Rémy Girard un profesor de cátedra universitaria el cual es desplazado por esa fuerza invisible llamada: neo-liberalismo. La sátira es a todas luces el mecanismo que permite ir explorando los intersticios que envuelven el sentido de la muerte, el sexo, la política, el amor, la amistad, la familia, la economía y la decadencia de una sociedad secularizada, hegemonizada por el entramado del aparato Estado-Nación quien a toda vista está colapsado desde el sometimiento territorial con garras y sueños por el dominio global.

El profesor Rémy sufre de un cáncer terminal, él encarna, quizás, el presagio y el signo del deterioro de la cultura, de la sociedad, del abandono del hombre a las mareas y corrientes que golpean incesante la masa humana. Bajo la idea de “Invasiones” se articula un choque de dos fuerzas; por un lado está la ineficacia de la “democracia representativa”, o en el mejor de los casos “liberal”, y por el otro lado se encuentra el desarraigo cultural producto de las migraciones intercontinentales. Por consiguiente, el mundo se hace cada vez más estrecho, más desigual, más propenso a la histeria colectiva, al sometimiento de las religiones y las modas. Algunos hablan de “sociedad liquida”, otros de “post-estructuras”, otros de “desmantelar las instituciones”, otros de “sociedades de habla”, otros de “intersubjetividades”, y sin embargo nadie nos dice nada sobre: LA SOCIEDAD INCRIMINATORIA.

Así, el Faro de la Educación alumbra en la distancia un mundo descompuesto, arrojado a los pies de las “plusvalía”, nosotros en Colombia y desde México hasta la Patagonia, nos alzamos en voz en contra de la demagogia academicista de los sistemas de gobiernos que tenemos, de la falta de crítica y autonomía de nuestros jóvenes en la toma de decisiones, y sin embargo el director de la cinta nos muestra el contra sentido de ese mundo cada vez más cadavérico y fugaz del desarrollismo económico instaurado en Canadá. Nos muestra un sistema educativo hecho a la medida de las circunstancias que cada sociedad posee, así, nosotros tenemos el nuestro según la capacidad de raciocinio de nuestros gobernantes, es decir, dispuesto para el crimen, el robo, la maldad, la trampa, la violencia, la avaricia, el narcotráfico, el odio y la venganza.

Las invasiones en nuestros territorios siguen a la orden del día un catalogo fácil de comprender y amasar, se encuentran en la superficie de la política y la economía, se rotulan con el nombre de TLC's, de profesionales con doble titulación bajo el supuesto de mayor geografía laboral, intercambios bilaterales de ciencia y tecnología, explotación minera y agrícola, conciertos de música y partidos de fútbol; todos estamos a merced de esta forma práctica y silenciosa de asumir como propias estas incriminatoria estrategias del mercado y la economía: nada escapa a su fuerza, pues, es tan fácil como someterse al Che, o a Madona, en camisetas y grafitis.

Los invasores están por todos lados, en las tiendas de barrio, en los medicamentos para el sexo y el amor; las peluquerías están repletas de afiches con: artistas, modelos, futbolistas, cantantes, y toda una serie de embellecedores según el gusto y la moda. También están los carros, los celulares, los vídeo juegos, la ropa, los grandes almacenes con aparatos para el hogar, los Sex Show para jóvenes y señoritas; hemos cambiando la chicha y la cerveza, por el vino tinto y las ensaladas.

Esto de las “invasiones barbaras”, tiene mucho que ver con el cuento de Cortazar de “Casa tomada”, o el “Ahogado más hermosos del mundo”, de Gabriel García Marqués. Nos tienen invadidos los servicios públicos, las modelos con sus almanaques, los reality show, el divino niño, Jesús y los doce apóstoles, el budismo, el cristianismo, el islam, la Nasa, el Dollar, el Euro, Windows, el Sionismo, los chinos y las chinas de los embarazos no deseados, el Populismo, el Liberalismo, el Desempleo, el Sida y la Malaria, también la gonorrea que nos gobierna de Oriente a Occidente, así como de Norte a Sur. Estamos jodidos e invadidos a merced de Twitter y los remedios caseros.

En ese sentido, parece que Freud le está ganando la batalla a Cristo, mientras Jesús busca remediar el odio y la avaricia, o los males del cuerpo con el amor, para Freud, la cuestión radica en el sexo, en las pulsiones, en las desmesuras del ano, en los deseos castrados, en los malestares de la cultura; por consiguiente, todos quieren ser penetrados, empujados, estrujados, dejarse invadir con las herramientas de poder que los poderosos poseen; otros quieren penetrar con la comida, la moda, la música, el arte, la ciencia, otros quieren penetrar en las almas atormentadas y darles su salvación, otros quieren penetrar en la mente de sicarios y violadores, para comprender sus desequilibrios, y luego vender sus libritos de auto-ayuda. A fin de cuentas todos huyen al principio de los invasores, al final y cuando ya son alcanzados les queda gustando, o si no pregúntele a los senadores, a representantes, y a los que se quedan varios años en el poder y el gobierno.   

INTERVENCIÓN EN LA MARATÓN DIGITAL TUTELA GANASTE


Intervención en la maratón digital TUTELA GANASTE realizada con motivo del vigésimo primer aniversario de la Constitución Política de Colombia.

martes, 12 de junio de 2012

ABRAZOS Y DESTIERROS


Find what you love and
Let it kill you.
Bukowski.



Con frecuencia pienso en escribir un artículo académico y me parece fácil: pones un título, organizas argumentos de manera coherente frente a una tesis, concluyes algo que despierte interés y luego, pones una bibliografía; y de no ser por la necesidad que me invita a escribir algo que me pertenezca, es decir, que sea arrojado por mis dedos como luces de discoteca, escribiría un artículo serio; incluso, hice una monografía y me siento muy (orgulloso) de ella.

Quiero hablar de esta necesidad de educación que tenemos: ¿Habría acaso otra manera de iniciar a hablar de la educación que no fuera con las palabras amor y muerte? Entre más me lo pregunto, más me doy cuenta de la infinidad de maneras para hablar de la educación, pero la mía tiene que ver con Bukowski, porque en cierto sentido creo que este hombre (que representa, por antojo mío, a los demás hombres melancólicos y artistas) ha recibido una educación mediocre de los abrazos.

Todos nos hemos ganado el derecho de ser educados en los abrazos, y no es culpa de la televisión (productora intelectual de las llamadas telenovelas -y siempre que se dice la palabra novela, acompañada de tele, Proust y Cervantes se revuelcan en sus tumbas-), que nos eduquemos mal, sí queremos a los culpables, ahí tenemos a los artistas, seres que retrataron a la diosa más hermosa y caliente sin brazos para abrazar.
 
Las manos de Venus en el aire porque se acabó la piedra, o porque le pareció chistosito al artista dejarnos sin la posibilidad de verla completa (no faltará el que me diga que el artista la dejó así porque quería que nos imagináramos su abrazo invisible: patrañas de mercadeo); Por tanto, hoy levanto una guerra contra todos los artistas y los que se las dan de artistas, declaro mi total inconformismo por su aversión a los abrazos. Exijo que los científicos de la literatura y de las artes me respondan por qué queremos que lo que amamos nos asesine.

Ya los quiero ver culpando a la televisión de nuestra falta de sensibilidad, condenando los procesos curriculares de estandarización de nuestras escuelas, al capitalismo de los pobres (porque también está el de los ricos), terminando con respuestas retóricas sobre la libertad del arte.

A veces pienso en hacer un artículo que no se contradiga, que tenga una conclusión, que incluya una educación de los abrazos, un artículo con más Cadillacs y ataúdes y zapatos en caminos y menos bibliografías y palabras mal citadas, pero es demasiado fácil; por lo pronto yo he contratado un equipo que dispare paréntesis como abrazos, además estoy entrenando, ya me hago 25 abrazos por día, aunque nada te prepara para decir: nunca nadie me ha abrazado como tú, tal vez porque es la despedida.

Por Daniel García L.

viernes, 1 de junio de 2012

UNA FILOSOFÍA PENSADA DESDE LA MUJER


En memoria de Quintina Moreno De Quiroz


No podría precisar el año o la fecha exacta, y mucho menos asegurar la edad que yo tenía cuando la conocí, lo único que puedo decir, al respecto, es que una gran mujer ha muerto “mucho tiempo después”. Su nombre no está ligado a la gran masa filosófica o sociológica de un país como Colombia. Su nombre está más bien incrustado en el ethos colectivo de un pueblo llamado Curumaní en el Departamento del Cesar. Mujer en sentido humano y ontológico. La cual desarrolló con el paso de los años el fervor por la vida, por el amor, y por la unidad entre el hombre y la tierra. En sentido metafísico podría decir que cobijó el espíritu de la mujer Caribe, del sueño y el goce por la realidad del deleite y la parranda mamagallistica de los conceptos, de la metáfora y las bromas de antaño.

Como decía hace un momento: Quintina Moreno De Quiroz ha muerto, y no por ello tenemos que asumir la muerte como una ráfaga de olvido o de tristezas, creo, al contrario que se abre la posibilidad de pensar a propósito de la ausencia de mi señora Quintina, y desde luego como una excusa para hablar en alguna medida sobre el espíritu y la esencia fenomenológica de la mujer costeña, de la mujer Caribe, de las mujeres que siguen siendo mis abuelas aunque ya no estén con nosotros físicamente: María Dolores y “Luciana Beleño”, abrirnos a pensar de otro modo la realidad que engloba al mundo; de allí que tenga que referirme también  a todas aquellas que nutrieron mi espíritu ancestral y mi infancia: Emma Vides, Julia Rojas, Simona Guerra, Hercilia, Carmen Castillejo, Araceli, Herodita, Ture, María Cinesia, etc., quiero hablar en todo caso pensando desde luego en cómo la filosofía debe forjar su intencionalidad  en las fuerzas embrionarias de la realidad social y política de la vida rural y campesina; quiero decir, que para que se pueda dar la filosofía en Colombia hay que volver los ojos y los sentidos a la Mujer Caribe, a la mujer nuestra, a la mujer Llanera,  a la mujer total, a la mujer más allá del bien y del mal en sentido religioso y divino. Puesto, que del feminismo sólo se sirven quienes enarbolan las banderas del clientelismo y la plática que se echan al bolsillo a costa del maltrato físico y la politiquería de los partidos de turnos, debemos desautorizar a las celebridades que aparecen en busca de imagen y ruido mediático impulsado por los medios de comunicación y las doctrinas liberales de la inclusión sexual o de género que llaman.

Morir después de noventa y dos años de tenores y temblores existenciales hace que de algún modo uno deba pensar en las fuerzas ideológicas que han constituido el universo político de un país pre-metafísico como lo son casi todos los Estados Latinoamericanos; sembrados de manipulaciones y concepciones metafísicas acerca del Estado y la Libertad, de la Religión y la Política, del Arte y la Literatura, es decir, que estamos forzados a deponer la fuerza destructiva de los conceptos universalistas y peyorativos de la academia europea y dejar que los imaginarios colectivizantes de la agonía que sumen al mundo en las crisis post-estructuralistas o estructurales del sistema capitalista, decía, nos deben forzar a desplazar el fragor de los estudios latinizados de la filosofía, la sociología o la política hacía los bordes firmes de las regiones apartadas de los aparatos de poder que blindan al Estado bajo la figura de las capitales o departamentos según su desarrollo económicos o industrial, es decir, que el fuego vital de la vida crepita en las calles destapadas de municipios y veredas, donde el juego y la palabra despiertan solidas cada día ante el desmoronamiento de la vida en las grandes ciudades cicladas por la barbarie instrumentalizadas, e ideologizadas, comercializadas como perfumes restauradores de la moral y la virtud, equiparadas desde luego gracias al fenotipo medieval de hacer de la mujer que queremos en nuestras círculos sociales y cercanos una especie de adefesio cultural y machista.   

De cualquier forma, qué es una mujer que a sus noventa y dos años es rodeada como muchas otras por el respeto y la supremacía del afecto y el valor humano que encarnan como  matronas de la vida, -creo y es mi respuesta-, que encierra en sentido estricto: la soberanía; muy al contrario de la mujer que es atravesada por la violencia secular de una sociedad  fálica y depravada como la nuestra; donde el Señor Paramilitar Salvatore Mancuso, por ejemplo, asesino y criminal en todo el sentido oscuro de la palabra, explica en sus declaraciones a la “prensa” cómo operaban sus atrocidades cometidas contra gente indefensa, mujeres, hombres, niños y ancianos, él habla de su “responsabilidad” por la muerte de más de cuatrocientas mil muertes, y no nos inmutamos; aquí debe entrar la filosofía a analizar este fenómeno, pues, los hijos de estas mujeres son los que engloban el imaginario de país, de nación, de pueblo, de sociedad, de Estado social de Derechos; de sus entrañas destrozadas y agobiadas por el desplazamiento en todo los sentidos, de allí de ese seno palpitante se “construye” el sujeto social que nos rodea. Un sujeto incapaz de erguirse al menos como un simio dispuesto a reflexionarse como un animal domesticado para la guerra y la mercadotecnia laboral.   

Nuestras mujeres actuales  son en circunstancias históricas el resultado sistemático del abuso del poder político, religioso, económico, secular y maldito de los medios de producción ideológicos, bajo la idea de “Mujer” se esconden los fetiches elaborados por los medios de dominación política y militar, las cuales son asumidas por las estructuras conservadoras del sistema económico, militar y religioso como palancas milenarias, haciendo de ellas catapultas formadoras de conciencias arrodilladas y sumisas; recordemos el destrozo perpetrado por Liberales y Conservadores en la década de los cincuenta, cuando los banqueros, curas, dirigentes gremiales, gamonales, políticos, y familias de origen “divino” azuzaban a sus perros energúmenos contra sus propios semejantes: pobres, iletrados y catolizados, se iban estos a veredas y municipios apartados desplazando, asesinado, destrozando a mujeres y hombres, violando y castrando, algo que se repitió luego de forma sistemática con el paramilitarismo, quienes bajo las huestes de las fuerzas militares del Estado y las guerrillas han puesto las velas de la misoginia (Odio a la Mujer) sobre nuestras conciencias pre-políticas.

De lo anterior se ha ido trazando el horizonte imaginario de que la mujer es la causa y el principio de todos los males del mundo occidental, porque según los curas y los pastores evangélicos, gracias a la mujer entraron los pecados que mueven al mundo, la muerte, el odio, la violencia, la avaricia, la depravación, el sexo, el dolor, etc. y bajo está consigna violenta y criminal la humanidad entrena a sus hijos en escuelas, colegios y universidades. Entonces de qué nos quejamos cuando un energúmeno viola, apuñala, destrozas sus entrañas, luego la intenta asfixiar, y por último la abandona en medio de la nada a merced de un sistema policial precario, a tenor de un régimen de salud retrogrado, y en la absoluta desidia humana de médicos y enfermeras que  no son otra cosa que cuidadores de las arcas de ricos y poderosos, me refiero al caso de Rosa Elvira Cely, la mujer destrozada en el Parque Nacional la semana pasada. En todo caso, volver los ojos hacia el sentido de la mujer es fundamental, quizás Nietzsche no esté muy de acuerdo en mis apreciaciones, pero qué puede uno esperar del hijo de un pastor Luterano, solo desprecio y resentimientos biliosos, porque su tacto masculino no fue lo suficientemente varonil para hacerse con los favores de una hembra; -eso sí-  en el buen sentido de la palabra como diría él mismo a los señalamientos de la nueva y vieja filosofía en contra sentido del pensamiento metodista y urticante del  viejo Kant.   

Así pues la vainas, nos queda mucho por donde indagar sobre el por qué de una filosofía pensada desde las entrañas de la mujer colombiana, de la mujer en su conjunto de aquí o de allá, de oriente o de occidente, el valor de una mujer como nuestras abuelas, todas en su mayoría fallecidas más allá de sus noventa años, es algo que se debe reflexionar, lo digo porque siempre se piensa en torno al primero y segundo fulano filósofo, pero que tal, si empezamos por recogernos de nuevo en nuestro vientre universal y desarrollar nuevas líneas de pensamiento a partir del legado de nuestras mujeres históricas, testigas de la realidad decadente de un país sumido en la idiotez colectiva de hombres amaestrados como perros de circo, cariñosos y juguetones con el amo que los entretiene con huesos imaginados y artificiales. Es hora de pensar un tanto menos en los falos institucionales que se levantan como edificios colosales tratando de dar con los testículos de Dios, y buscar más bien nuevos senderos donde la filosofía y las mujeres nos muestren el camino de la realidad filosófica en que nadamos y vivimos sumidos gracias a los inventos medievales y modernos de la razón y la economía.  
  

miércoles, 16 de mayo de 2012

América Latina el espejo de Frankenstein




Hoy quiero hablar un poco sobre Frankenstein como representación del Estado y este a su vez como artificio de la razón, la economía, la téchne, la religión y la política. El problema del que gobierna consiste precisamente en desdoblar todo un desencadenamiento de formulas que rayan entre la ciencia y la esotérica de los sistemas diseñados para que el Estado funcione como una máquina colectivizada y humanizada si se quiere, - en nuestro caso-,  el fenómeno Frankenstein agrupa esos principios, es decir, que dicho fenómeno se equipara dentro del horizonte de la razón instrumental y esoterista, a países y gobiernos como:  Colombia, Brasil, México, Venezuela, Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador, Etc., cuando el que gobierna busca por medio de artificios descargar potencias eléctricas llamadas de algún modo: tratados, aperturas, libre comercio, acuerdos bilaterales, o alianzas estrategias, pero sobre todo modelos copiados de la masa global de las teorías políticas y liberales o no-liberales; todos estos gobiernos quieren despertar el cadáver social-antropoformizado y significado con el nombre de Estado porque: “Frankenstein aspira llevar la luz a los hombres, a desparramar <un torrente> de luz por nuestro tenebroso mundo”.

Europa hace casi dos siglos buscaba afanosamente un medio, un sistema, una formula, una palanca, una  estrategia “química”, “física”, “económica”, “político-militar” que le permitiera convertir su cloaca humana en una colcha de retazos ideológicos, en un ser viviente, una masa vivificada capaz de razonar, de pensar, de ilustrar el modelo neo-liberal,  llevarlo hasta la misma medula del hombre transmutado en el “Súper Hombre” quizá Nietzscheano. Los estragos de aquel viejo ideal, no se hicieron esperar, pues, tienen hoy al viejo continente inmerso en una “crisis”; crisis casi siempre asociado con el espíritu capitalista y social;  la “hybris”. Hybris en sentido de “gran vacío”, como fuerza destructora y caótica que encierra la construcción de un modelo basado en la “Téchne y la Díke”; técnica y política es el resultado envolvente y misterioso, de cuya amalgama  hoy el mundo se desgarra creando una grieta en la invención maquinista donde la Maquina-Estado se rompe al sobrepasar la locura, las razas, la alquimia, la libertad, el sexo, la biotecnología, el medio ambiente, los recursos globales y planetarios; el hacer político, la cultura, el arte, el amor y el odio por nuestro semejante se hunden bajo el precipicio de la razón y la fe, fe en la razón desvertebrada y mecánica de la política y la economía, o sea un Frankenstein degenerado y mustio.    

Latinoamérica busca afanosamente revivir un cadáver social y político usando el mismo ideario de reconstrucción, de afincamiento de la “Transmodernidad” que habla Enrique Dussel, pero llevando hasta sus últimas consecuencias la alquimia y las fuerzas embrionarias de la  mentalidad aún Moderna de sus gobernantes. El ejercicio prometeico o luciferino de llevar la antorcha,  la luz a los hombres continua su curso,  fuerzas que  inoculan el conocimiento están irrigando el alma de un cuerpo social que funciona gracias a las estrategias del “bio-poder”, del “meta-poder” de la “bio-política”  del control  político y económico. El Mundo aún continua en la región más oscura del pensamiento, no escapa de sus propias trampas cognitivas, se estaciona y se desplaza en sentido meta-cristiano, como una fuerza involuntaria que renueva sus heridas y las hace llagas de su propio misterio existencial. Frankenstein es la mitocondria que pretende levantase en medio de los designios del capitalismo voraz, de las fuerzas constructivistas que pretenden moverse en un mundo desarraigado y superfluo. Negri habla de “Multitud”, de “Imperio”, Gramsci de “Hegemonía”, Kant de “Razón” Hegel de “Espíritu” todos aportan y recortan según su parecer, en esa misma tónica Yo digo: “Frankenstein Somos Todos” y Latinoamérica es el terreno donde la “Vitalpolitik”, se erige como un coloso desfigurado producto de las fuerzas productivas de la meta-conciencia del poder que se iguala al dios Cronos que devora sus propios intestinos y se destruye bajo sus propias fuerzas inventivas.   

Cuál ha sido el paso del Mito al Hecho, se puede computar de la siguiente manera, el sistema Colonial, sigue funcionando en la medida en que el dispositivo colonial se abre  hacia el horizonte de la vida, se configura en lo que Foucault denomina “Economía del cuerpo social, es decir, la economía de mercado en función del comer, el vestir y la muerte”; de allí surge el adefesio que somos, mitad bestia mitad maquina. Mitad cristiano mitad demonio. Frankenstein desarrolla el post-golemnismo metafísico que pretende de un solo tajo reparar un mundo que vive gracias al caos que lo anima. El desierto que será América latina se debe a dos cosas en particular: la primera, consiste en su capacidad de apalancarse en la vorágine de sus habitantes, y la segunda, en su deseo de renovarse para el retorno de los dioses. Allí se fecunda su ontología metafísica de la búsqueda de labrar un puente que permita unir a Dios, la máquina y el hombre. La oscura sangre de Frankenstein subsume el elixir de la vida, las plagas humanas se ven derrotadas en las puertas de su propio infierno metafísico de la razón y la fe. Y mientras tanto las leyes orgánicas de la conciencia humana devastan las reliquias perdidas de un hombre creado para la guerra y el trabajo, es decir,  jamás pensadas para el goce o la vida contemplativa.  

viernes, 4 de mayo de 2012

LAS PUTAS, LA CUMBRE Y LAS AMÉRICAS




En días pasados escuchaba y veía una conferencia que dio el Maestro Dussel, en su más que natal México, en donde principalmente la cuestión central era La Universidad y La Educación Crítica; de allí quiero partir, para explorar un poco a mi modo, que no es usual y tampoco academicista, la cuestión de la Educación en un país como Colombia, y principalmente desde la óptica cómo se entabló el discurso político y económico en la Ultima Cumbre de Las Américas: el tema de la Educación y los pormenores de los trabajos sistemáticos que se vienen dando en cada uno de los países enfocados, por decirlo de algún modo estrepitoso, en los gobiernos del área andina, que sé yo: Bolivia, Perú, Argentina, Chile, Colombia, y metiendo quizás al mismo saco a México, Centro América y por supuesto Brasil como el Gigante Dormido que juega a los dados, con sus vastos territorios en la selva amazónica.

La pregunta que surge después de varios días de comilonas, vinos, putas, policías amaestrados como perros de taller que cuidaban a los amos de cada una de las aldeas que llegaron al circo mediático de los medios, y los cuales buscaban mear donde lo hacían los del Servicio Secreto, y la comitiva encabezada por el mamut Obama, es: ¿Será acaso la Educación el desarrollo progresivo de la idea de progreso, o será más bien la Educación un sistema que busca desarrollar en Colombia putas e indigentes que cobren barato, y guarden silencio ?

De todos modos la Cumbre fue todo un éxito desde el punto de vista estratégico, pues, nos quedó claro lo que promueve el sistema financiero, gente vagabunda que se acueste con el primero que se les atraviese, eso es lo que está generando las famosas Locomotoras del Desarrollo del presidente Santos, un sistema abierto donde el pensamiento crítico, radica principalmente en dos cosas: la primera, que la educación gire en torno a producir aprietas tuercas en el SENA, Instituciones Técnicas y universidades fabricantes de enanos de bolsillo, capaces de hablar dos idiomas, y la segunda, es que la Educación como sistema de apertura a nuevos horizontes de la realidad Latinoamericana, sólo busca parecerse más a los chinos, japonés, coreanos y vietnamitas.

Europa dejo de ser la vaca cagona de las ideas surrealistas de la modernidad, y se convirtió en el museo que pocos quieren visitar, la Educación debe ser según los “analistas” de la Cumbre: un sistema operativo de prender y apagar al ritmo de las computadoras y centrada en la meca de las comunicaciones y las tecnologías. Ahora si que quedamos locos, cómo carajos hacemos eso en medio de curas, pastores de iglesias, narcotraficantes, políticos corruptos, guerrillas amangualadas con el Estado, ministerios al servicio de la banca, gamonales, terratenientes, negros, indios, desplazados, putas mal pagadas, medios de comunicación al servicio de los titiriteros de la muerte, criminales activos disque desmovilizados y para terminar -porque la lista es larga- con militares y policías cuidando hoteles para que los visitantes digan que este es un país de sabios, poetas, y riquezas naturales.

Dussel en un acto generoso hace todo un recorrido histórico pasando por valles, desiertos y  montañas, descubriendo los intersticios que engloba, la universidad principalmente, desarrollando la idea del papel fundamental del pensar en el mundo desde las entrañas del claustro; sin embargo la educación como fuente de riqueza cobra vida en nuestro país al copiar el modelito educativo de un país tortuoso como los Estados Unidos, desde esa perspectiva la tarea que tiene el filósofo en especial, en su labor de abordar y cobijar la realidad que lo circunda, para luego hacerle la torsión que llaman, y volverla al seno de la búsqueda de lo cotidiano como principio rector del quehacer filosófico, es un acto colosal en un territorio como este, pues, cuando queramos entender todo el fenómeno de la violencia generada, y sólo para citar un ejemplo, del problema de la culpa, el perdón, el olvido y la memoria que entrañó y sigue entrañando, el desplazamiento en Colombia, las masacres, y los falsos positivos del Estado, lo tendremos que explicar en mandarín, turco, inglés o en cualquier otra lengua una vez entren en forma los “ Tratados de Libre Comercio” con alguno de esos países. Dado que no habrá tiempo para la crítica, para la reflexión, o para la pregunta por el sentido de la vida; pues, estaremos llenando sodukos, cuidando perros poliglotas, o limpiando la mierda que nos dejen las locomotoras del desarrollo en pueblos y veredas. Ese será el trabajo de los edificios universitarios, crear, los nuevos celadores del sistema financiero. Así no más: ¡Que viva el progreso!  Porque habrá prosperidad para Todos.

martes, 1 de mayo de 2012

LA MANIFESTACIÓN DEL MAL Y SU REALIDAD EN EL MUNDO




Aún hoy en pleno siglo XXI nos seguimos preguntando por el problema del mal. ¿Existe el mal por el mal? ¿Es el mal algo en mismo? El problema parece complicado por dos razones: la primera, porque el hombre es su agente y su juez; la segunda, porque aparece como una oposición a lo que normalmente a través de la historia se ha creído: el orden del mundo. Pensar el mal implica pensar un acto realizado por el hombre, ya que éste es el único ser que tiene la facultad de juzgar como bueno o malo una acción. Teniendo en cuenta lo anterior, pareciera y algunos autores lo defienden que quien comete el mal, carece de la facultad de pensar, de significarse el acto, de evaluarlo. ¿No será que lo piensa muy bien, que lo maquina de tal forma que puede parecernos que no piensa, es decir, que es capaz de hacer el mal y engañar a los espectadores y jueces?

Este escrito mostrará las ideas que al respecto del mal estudia Angela Uribe Botero, quien analiza el problema del mal desde la perspectiva de la negación del ser humano en un acto violento. Ese análisis lo hace a partir de un hecho que se conoció como: la casa Arana. Para ello va a tener en cuenta dos teorías: la teoría del mito del mal puro que aparece en la psicología moral, y una segunda que niega el mito del mal puro, que es el principio socrático según el cual el mal es producto de la ignorancia (Cf. Uribe, 2009: 139).

En su estudio nos muestra haciendo uso de relatos históricos de lo sucedido en la casa Arana, los actos violentos que se llevaban a cabo en esa empresa cauchera. La forma como compran unas tierras y lote de indios para empezar a explotar el caucho, los abusos a los que eran sometidos y las torturas hacen aparecer una negación del otro o de la humanidad del otro. Este tipo de acciones se manifiestan por una serie de teorías o doctrinas que se introducen en los espacios de relación donde el discurso de uno niega las manifestaciones de aquellos que son diferentes. Eso que resultaba tan terrible como indescifrable autorizó al blanco para afirmar contra el indio caníbal la verdad de su propio mundo (Cf. Uribe, 2009: 140).

El mito del caníbal o del indio como ser irracional, sin alma, es el argumento o la justificación para someterlo y destruir su naturaleza en un primer momento y su existencia después. La relación victimario – víctima no es otra que la del hombre y el animal y, como el mal sólo posee ese carácter cuando se le infringe a otro hombre en este caso el mal no existe. Lo que se desarrolla es un proceso de dominación y sometimiento de una naturaleza salvaje. Como vemos es que como apunta la autora el blanco termina imponiendo la verdad de su mundo, de allí que en la misión civilizadora se halle un lastre de horror, que termina siendo maquillado con eufemismos como: civilización, desarrollo, progreso, felicidad y todos esos términos que la academia justificadora y los hombres de sapiencia suma inventan en su alquimia lingüística.

Ahora bien, los comentarios que llegan sobre los pobladores de esas tierras, es que son violentos, agresivos y caníbales, éstas características parecen darle las razones necesarias a los victimarios de llevar a cabo su empresa. Así lo entiende Uribe, cuando señala que ayudados por la historia es posible encontrar algo de verdad en la manera como su defensa es también testimonio de una cultura aterrorizada por el mito del canibalismo y la ferocidad de los indios. Hace referencia a la defensa del señor Arana en Inglaterra, quien argumenta que allí lo que se hace es una labor civilizadora de los indios, conducirlos a la razón y que ellos deben aportar en lo económico para la realización de dicha tarea (Cf. 2009: 140). sin embargo, el problema es que se convirtieron en jueces de una cultura y sin ningún tipo de mediación a no ser la violencia irrumpieron en su mundo. Negaron la humanidad de los aborígenes y, en este caso el mal se configura como un acto consciente y premeditado en el cual la capacidad de juicio y pensamiento están presentes en los actores del mal.

Es de aclarar que su juicio no tiene en cuenta el valor del otro como ser humano,porque actúan en la guiado por una lógica que muestra a la víctima como lo opuesto que debe o bien llevarse a la lógica del victimario o destruirlo. Lo que atrae en el caso Arana y en toda empresa civilizatoria o como se le quiera llamar en la actualidad es que imponen la razón con la irracionalidad, acaban con los bárbaros usando la barbarie ¿no es eso contradictorio, a no ser que se argumente que para acabar el mal hay que usar el mismo mal? ¿y si es así, la única justificación no la da es quien diga tener la verdad y lleva a los demás a aceptar la barbarie?

De esta manera el mal existe según quien determine su aparición, si es un terrorista ahí está el mal, si es un Estado allí está el bien que aparece bajo el orden de la democracia. Es decir, es una cuestión discursiva relacionado con el poder. Este tipo de diferencia lo legitima la historia que en su discurso totalizante convierte las atrocidades en necesariedades que permiten que se llegue a realizar el fin del hombre. Lo que quiere decir, que para alcanzar la humanidad es necesario que se den en el mundo estas manifestaciones violentas y negación de otras formas de vida.

Hay un momento del texto de Uribe donde cuenta citando a Taussing, que las autoridades inglesas al leer el manuscrito lo alteraron al ver lo que contenía para mantener la sobriedad que exigía objetividad y moderación. En lo cual, ella considera, que lo que se expresaba con esa sobriedad era la dificultad que tiene cualquiera para entender que se cometiera este tipo de actos bajo supuestos propósitos civilizatorios y económicos (Cf. 2009: 141). ¿no será más bien una forma de ocultar la barbarie de la civilización que ellos representan? Creer como jueces que el agresor no es consciente e incluso que éste realiza el acto bajo la misma consciencia racional, no es otra cosa que justificar bajo el asombro, la sobriedad, la objetividad o la moderación, la violencia.

Hemos hablado del mito del mal puro, pasemos ahora a la teoría que lo contradice, es el planteamiento de Sócrates en el Menón, donde afirma que quien comete el mal lo hace por ignorancia o lo que es lo mismo por falta de conocimiento. Angela Uribe al respecto dice:Esto significa, en primer lugar, que el perpetrador no parecía emplear la violencia como un medio para un fin determinado; la violencia, en este sentido era gratuita(Uribe, 2009: 142). lo que quiere decir, que el mal es un resultado que no se buscaba, y que aparece como una cuestión fortuita que permite reconocer una imperfección del acto. Por lo tanto, el mal no existe en tanto mal, sólo es una consecuencia desfigurada del bien.

El mal como resultado de la ignorancia conlleva a que todo aquel que hace el mal obra involuntariamente, siguiendo con la idea socrática. La primera de esas afirmaciones de Sócrates quiere decir que nadie desea el mal sin más, por lo tanto quien afirme que el mal por el mal existe, que éste puede ser un fin en mismo, es parte de una ficción según la cual los seres humanos participamos de una suerte de aspecto diabólico del mundo, por lo tanto estaría postulando una suerte de ontología del bien y del mal (Cf. Uribe, 2009: 142). Esa involuntariedad del agente es tal en la medida en que el considera que está haciendo el bien. ¿Pero como un asesino puede considerar el asesinato como bien? Aquí entramos en otro orden, está haciendo el bien desde su orden, él defiende su mundo. Sin embargo, en ese fin protector se encuentra realizando el mal. Sabemos que ante el fin último y desde esta dimensión el mal se valida como salvaguarda del orden.
Porquedesde esta perspectiva socrática el mundo es uno solo e indivisible y todo aquello que lo conforma se ajusta a un sistema consistente y ordenado. Por lo tanto allí donde las acciones humanas no parecen tender al orden del mundo, donde esas acciones parezcan malas lo que hay es una falta de conocimiento. Y si hay que buscar una causa del mal, ésta debe buscarse en un fallo de la razón( Cf. Uribe, 2009 143). La falta de conocimiento es según Sócrates lo que hace que aparezcan actos que van en contra del mundo, debido a esa carencia hay que buscar el mal como un fallo de la razón. Esto quiere decir, que el conocimiento lo posee el hombre al igual que la razón, por lo tanto el mal en mismo no existe, sino una manifestación de los hombres que se juzga como mal.

Eso teniendo en cuenta el planteamiento socrático, donde el mal no es algo externo en el mundo sino una potencialidad inherente en el hombre y, que quien sabe o conoce no lo realiza porque reconoce que está actuando mal. Pero el hombre fenomenaliza el mal en el mundo, y al hacerlo hace que éste exista. Tanto el bien como el mal son valoraciones que los hombres hacen con respecto a las acciones, de allí que son éstos quienes a través de sus actos les den existencia. Por lo tanto, tanto el bien como el mal son manifestaciones de la racionalidad de los hombres, no hay en el momento de realizar uno u otro ni ignorancia ni falta o falla de la razón.

Ahora bien, teniendo en cuenta que el mal es un juicio valorativo que se hace hacia una acción humana, su contenido moral varía de acuerdo a quien como dijimos en párrafos anteriores emite dicho juicio. Parece ser que desde la perspectiva del perpetrador sus acciones están defendiendo el orden del mundo, lo establecido por ese ambiente en el que se encuentra. Eso lo hace que se juzgue como bueno. Sin embargo desde la perspectiva de la víctima lo que se comete es el mal (Cf. Uribe, 2009: 144). lo cual lleva a que en el victimario desde su lógica el acto lleve una carga moral positiva, debido a que según Baumeister, citado por Uribe, el victimario subestima o descuida la dimensión moral de sus acciones. Lo cual hace que en las ideas del perpetrador, los conceptos de crimen y la bondad se compensen (Cf. Uribe, 2009: 150).

Ahora bien, desde la perspectiva de la víctima el acto cometido tiene carga moral negativa debido a que se le está violentando, torturando. Aquí es donde se pone en cuestión la facultad de la razón de juzgarse a misma. Porque el victimario asume que actúa de forma racional, pero la razón de la víctima lo que ve es un acto irracional que por medio de discursos se muestran como racionales, los discursos aparecen como legitimadores de la violencia con lo cual, el mal infringido queda olvidado porque el otro es visto como el salvaje, el mal, el terrorista. Desde esta mirada y para terminar nos podemos preguntar porque el texto de Uribe lo deja entrever ¿es necesario que exista la víctima para que el victimario reconozca que realiza el mal? ¿no hay cierto grado de perversidad en esa intención de reconocimiento?

BIBLIOGRAFÍA
Uribe Botero, Angela. (2009). Perfiles del mal en la historia de Colombia. Bogotá. Universidad nacional de Colombia.